EL VALOR DE LA VIDA.

cuba y eta

EL PASAPORTE A CUBA.

“¿Nunca has visto un cadáver de cerca, verdad?”

Esa maldita frase empezó a resonar irritante en mi cabeza. Habían pasado tantos años de aquella noche. Volvía a casa con otros críos, vecinos de barrio, cuando escuchamos el rachear de la moto, las chispas del chasis contra el asfalto, y el golpe seco del cuerpo contra el portón. Era un hombre mayor, con la cara ensangrentada, lo fuimos rodeando con miedo y curiosidad. Un hombre mayor, en pijama y camiseta de tirantes salió de su casa alertado por los ruidos y los gritos. Se me acercó por detrás y me puso la mano sobre el hombro. Yo no podía dejar de mirar aquella cara ensangrentada, aquellos ojos entre abiertos. Aquel vecino apretó su mano y dijo esa maldita frase que ahora resonaba en mi cabeza.

Era como un tambor que me retrotraía a aquella noche, recordando los sonidos y olores, hasta el frescor del verano de pueblo pesquero cercano a la mar. Sin embargo ya no logro recordar aquella cara ensangrentada, ni los ojos, solo recuerdo una mancha borrosa entre sangre y arena. Hace ya muchos años de aquello.

Trago saliva, y me aferro al acero frío de la pistola, la siento pesar en el abrigo. Fría al tacto pero con pesadez ardiente. Un peso que quema, que parece un imán cuyos efectos magnéticos solo nota tu cuerpo.

Esta espera es siempre lo peor, nunca te acostumbras. En cuanto se abra la puerta y salga el hijo de puta todo habrá acabado. Tres tiros, fijos a la altura del pecho, y uno en la cabeza, cuando caiga en el suelo. Cuantas veces lo has hecho. Cuantas veces lo has entrenado. Como te ha dicho el Gordo, sin entablar conversación, sin avisos… ir a por él y fijo. Los tres tiros.

“¿Nunca has visto un cadáver de cerca, verdad?”

Si hoy ese vecino posara su mano sobre tu hombro, no sentirías nada. Ya has matado a ocho y con éste de hoy entras en el grupo de élite de la organización. Pronto superarás la decena y tendrás que irte de vacaciones a Cuba, el retiro dorado, el refrigerador.

Eso si no te cogen los maderos, que cada vez están más cerca y mejor informados. Ya no te puedes fiar de nadie, cualquiera de la organización es un infiltrado, o juega a la política y va buscando hueco cantando las acciones con antelación.

Diez y para Cuba. Ya he cumplido mi parte de la lucha por mi pueblo, además, cada vez entiendo menos a la cúpula dirigente, siempre sentados en Francia, sin mojarse el culo, cada vez más cerca de los nazis de PNV, cada vez más Euskal Herría y menos revolución.

A mi la tierra me importa un carajo, yo soy gente de mar, no tengo tierra, yo lucho por el socialismo y ya se me están hinchando los cojones de tanto cura y leyes viejas. Que parecemos requetés de mierda.

Me seco el sudor, mierda de Sevilla, que asco de sitio. Estoy empapado con la mierda del abrigo, cualquiera que me vea…

Ya salen… mierda, no va solo… ¿Quién puñetas es esa tía?, seguro que es su secretaria. Mierda de políticos, tienen que ir al baño con secretaria…

Que cojones, para adelante también, mira por donde aquí viene el pasaporte para cuba.

No tienen ni idea de lo que pasa, él me mira con cara de molestia, otro gorrilla, ella si parece que sabe que algo no funciona…

Tengo que ajustar los disparos, tengo solo un cargador, no puedo fallar. No mires a sus caras, dispara y listo. Uno, dos, tres, cuatro y cinco. Al final ella se soltó de la mano pero no fue capaz de correr… Seis, en la cabeza y el último en la sién.

Hay que salir corriendo, empieza a salir gente.

Voy a tirar el abrigo y la pistola, ahora solo hay que correr y esperar que no me pillen. El trabajo está hecho, Cuba me está esperando, corre hasta que te revienten los pulmones. Mierda de calor del sur y mierda de callejones empedrados, esta ciudad es una asco. Como odio Sevilla.

El concejal delegado de Hacienda y portavoz del PP en el Ayuntamiento de Sevilla, Alberto Jiménez Becerril, y su esposa, Asunción García Ortiz, ambos de 37 años, murieron hoy asesinados a tiros en un posible atentado terrorista en la calle de Don Remondo de Sevilla, a escasos metros de la Giralda, según informaron esta madrugada fuentes policiales. Todos los indicios apuntan a la banda terrorista ETA. Los hechos se produjeron a la 1.24 de la madrugada. Uno o dos desconocidos, según las fuentes policiales, se acercaron a la pareja, que regresaba a su casa después de cenar con unos amigos. Les dispararon a quemarropa varios tiros. La munición recogida en el lugar de los hechos es del calibre 9 milímetros parabellum, habitualmente utilizada por la banda terrorista ETA.(*)

* Este articulo apareció en la edición impresa de EL PAÍS del Viernes, 30 de enero de 1998

ASESINATO:

Alberto Jiménez-Becerril era concejal del ayuntamiento de Sevilla desde hacía doce años, elegido en las listas del Partido Popular, que en esos momentos ostentaba la alcaldía en la persona de Soledad Becerril. Desempeñaba los cargos de segundo teniente de alcalde y delegado municipal de Hacienda.

El 30 de enero de 1998 Jiménez-Becerril y su mujer, Ascensión García Ortiz, procuradora de los juzgados de Sevilla, fueron asesinados por un miembro de ETA en una calle del casco histórico de Sevilla cuando regresaban a su domicilio en torno a la una de la madrugada. En el momento de su muerte tenía 37 años y tenían tres hijos de cuatro, siete y ocho años.

Su asesinato causó gran consternación en la ciudad y por su capilla ardiente pasaron unas 45.000 personas.

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