¡OH PALMERA…!

parque nicolas salmeron_sc

¡OH, PALMERA…!

Desde la amplia cristalera de mi cocina veo cimbrearse, melódica como una danzarina artrítica, una vieja palmera del Parque Nicolás Salmerón de Almería.

A veces me pregunto si sus raíces serán lo suficientemente fuertes para aguantar el balanceo de su alargado tronco ante los embates del incansable y cambiante viento.

Sus hojas secas, quemadas por la flama de este verano perpetuo, la convierten, en una vieja aislada de los otros árboles centenarios, frondosos y estáticos.

Recortada entre el agua amaestrada del puerto y al fondo, el libre mar que muere, cuadrando el panorama, en la inquebrantable línea que traza el horizonte.

Espigada y delgada, estira su tallo troncal para alargar su cabeza sobre ese lejano confín marino, intentando otear las costas de la berbería.

Deprimida de ver como a ese puerto, del que es vecina perpetua, llegan sus hermanos en los rojos barcos de salvamento marítimo.

Vigía permanente del desastre, lleva anotados en su ramajes los nombres de todos los que perecieron ahogados en las aguas de alborán.

Se mece, como esa madre de luto que llora por la muerte de su hijo cuyo cuerpo no llega…

Cuenta la tramposa historia de Al-Andalus, que un príncipe de la rica dinastía Omeya de Damasco, hijo de un Califa y una concubina esclava cristiana berebere, huyendo de los abasíes, llegó en el siglo octavo de nuestra era, a las playas de la provincia Elvira (lo que hoy es Almería y Granada) conquistando ,con su gallardía y arrogancia, de manera inminente toda la cuenca del Guadalquivir, asentando sus reales en Córdoba, donde se constituyó en emir de los creyentes y en nuevo Califa musulmán, iniciando el esplendor de Al-Andalus…
Por supuesto de nada de eso hay fuentes fiables, todo se escribió en Córdoba cien años después a gusto de los gobernantes, que siempre quieren ser héroes entroncados con los mitos del pasado…
Abderraman I, fue el primer emir Omeya de Al-Andalus, iniciador de una dinastía y de un régimen político, constituyendo el Al-Andalus Omeya, uno de los estados más importantes del Occidente altomedieval, que pervivió casi tres siglos, hasta la caída del califato en el año 1031.
Abderraman I era conocido como, “el Inmigrado”. Los cuentos de la época nos dicen que al llegar a las playas de Elvira, vislumbró una altiva palmera y como buen príncipe sabio y educado, antes de empezar a cortar cabezas como un loco, tuvo tiempo de componer unos bellos versos dignos del bobo Zapatero y su Alianza de las Civilizaciones, que tanto le gusta al Dictador turco Erdogán: “¡Oh palmera! tu eres como yo extranjera en occidente alejada de tu patria”.

IMG_2656 - copia.JPG

abderramani5

Anuncios

RESPETO CON RAJOY.

mariano-rajoy-meme-655x368

UN POQUITO DE RESPETO CON RAJOY.

Desde ayer andan por las redes, medios y tertulias, ácidos comentarios sobre la actitud de Presidente del Gobierno en su declaración como testigo.

Yo creo que más de la mitad de los que hablan tanto, no se han sentado nunca en un banquillo judicial en una prueba testifical. Y lo peor, el resto, que sí han sido testigos, o han optado por la desmemoria absoluta o simplemente por la mentira piadosa. A menos que exista un muerto, o un incapaz, en la causa, en cuyo caso todo el mundo sabe quién fue el responsable…

Ser testigo es un marrón de cuidado, puesto que estás jugando con la libertad de otras personas y su desarrollo social y económico. Si no mides bien tus palabras te vas a granjear enemigos para toda la vida, en cantidades importantes. Y lo peor es que la Justicia no te ampara en nada, te utiliza y luego te tira como un pañuelo de papel usado, lleno de mocos… No puedes ir como testigo y tener abogado, y si perjudicas a alguien luego estás solo ante cualquier represalia por parte de los allegados de aquellos a los que afecta tu testimonio.

Normal, nadie recuerda nada… Nadie ha visto nada… Nadie reconoce a nadie…

Pero exigimos, con desparpajo, que Don Mariano Rajoy Brey, diga la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad…

ARTÍCULO 36.- En materia penal nadie está obligado a declarar contra sí mismo, ni contra su cónyuge, ascendientes, descendientes o parientes colaterales hasta el tercer grado inclusive de consanguinidad o afinidad.

Este artículo es de nuestra Constitución, aprobada en su día por la amplia mayoría de los españoles…

Pero es más, vamos a la jurisprudencia de Tribunal Constitucional:

El Constitucional explica que ‘los imputados en un proceso penal no están sometidos a la obligación jurídica de decir la verdad, sino que pueden callar o incluso mentir, en virtud de los derechos a no declarar contra sí mismo y a no confesarse culpable’. Con estas garantías se acabó con el ‘viejo proceso penal inquisitivo’, en el que se buscaba la confesión del imputado, ‘incluso mediante la tortura’, dice la sentencia.

Total que los imputados pueden mentir y los testigos tienen todo el derecho a no recordar…

Este es el juego de la Justicia al que llevamos jugando desde que existe el Estado Moderno.

Un sistema judicial en donde la justicia civil tiene su origen en la preservación del derecho a la propiedad de los pudientes, y una justicia penal, que se ocupa de condenar a aquellos desgraciados que lesionan los derechos de propiedad de esos pudientes. Lo demás son gaitas escocesas…

Por eso un robagallinas sabe que irá a la cárcel aunque haya robado cuatro huevos, y un gachó trajeado, sabe que tiene el derecho a mentir para que todo quede en nada…

¿Alguien reclama contra esta farsa judicial del Estado Moderno?

No, es más fácil hacer un chiste fácil sobre Rajoy.

Ríe, ríe… Pero luego vas y lo votas…

meme-rajoy-1024x463

¿Es qué en tu pueblo no hay tontos…?

el tonto

¿ES QUÉ EN TU PUEBLO NO HAY TONTOS…?

Regodearnos en las miserias ajenas… Para eso hemos quedado…

Nuestro vacío moral es tan grande que nos alegramos de que alguien se suicide… Lo que denota nuestra enfermedad moral y lo atrofiado de nuestra sociedad. El trabajo está hecho, la alienación es perfecta, nosotros mismos aceptamos que somos mercancía, que cuando no somos útiles, cuando no generamos riqueza, dinero y esplendor, entonces ya no valemos… Debemos ser apartados, alejados, desaparecidos… Y si haces el favor de quitarte tú mismo del medio, sin mucha alharaca, agradecidos e ilusionados, solamente podemos decir, gracias por “morir”…

Nadie pide Justicia, nadie pide honradez, nadie pide humanidad, solidaridad con los que están sufriendo esta crisis, que ya es eterna…

Nos alegramos que un gerifalte de antaño se vuele los sesos…

Que bajeza moral la nuestra… Cada uno detrás de su avatar, repartiendo consejos en la redes sociales a través de twitter o de facebook… O eres un miembro de la nueva era, con los chakras abiertos y hecho un Dios tan grande y único que te importan una mierda las otras personas… O eres un miserable revolucionario de tapadillo, de los que arregla el mundo en media hora, quitando a los que hay, para colocar a sus amigos… La nueva política, que ya tiene canas en los huevos…

Siempre que ocurren estas cosas recuerdo a aquella madre del pueblo de mis abuelos, que tenía a un hijo con una enfermedad mental… No era peligroso, era inocente… Y la gente se aprovechaba para reírse de él y hacerle mil diabluras…

Aquella madre sufría por su hijo y siempre chillaba a los gañanes aprovechados el mismo grito desgarrado “¿Es que en tú pueblo no hay tontos…?”

Si que los hay, lo que pasa es que ahora los tontos son mayoría y nos gobiernan, porque hay tontos que los votan…

Que cruz, Señor…

 

blesa caza

Madrecita MARÍA DEL CARMEN…

carmen-polo

MADRECITA MARÍA DEL CARMEN…

Hubo una vez un país donde mandaba un mutilado de guerra que se había casado con una niña bien, hija de una buena familia pudiente.

El zascandil era un enano resentido, que sin la talla moral de Cervantes, idealizaba convertir a todos sus congéneres en mutilados como él.

Se enamoró de aquella niña feucha de una familia rica a la que los obreros sublevados en 1.934, defendiendo sus derechos laborales, querían recortar sus privilegios.

Allí apareció el enano mutilado con sus regulares, la Legión (entonces compuesta por asesinos condenados a pena de muerte a los que se conmutaba la pena por sus servicios a la patria) y aquellos amables moros rifeños, traidores de sus tribus, que lo mismo se comían a un niño que se follaban a la cabra de la Legión.

El pequeño Napoleón gallego embaucó a Carmencita, masacrando a aquellos obreros que osaban levantarse contra los privilegios de su familia, y muy a pesar de que su padre, que consideraba a aquel militarote un arribista sin cultura y sin patrimonio… Le cedió la mano de su hija, la cual, por su extraña efigie, tampoco tenía muchos pretendientes.

Quiso Dios, y los dineros de Juan March y el Marqués de Luca de Tena, que aquel General ambicioso y mutilado, casado con una niña bien, llegara a tomar las riendas de los destinos de España. Convirtiéndose, por extrañas muertes y falsificaciones varias, en Generalísimo de todos los ejércitos sublevados contra la legítima democracia española.

Una vez cayó España en sus manos, ya no la soltaría hasta su muerte, y hasta después de ésta, nos impuso a su sucesor y  su sistema corrupto de Jueces, validos, tecnócratas y policías sociales… Los mismos perros con distintos collares… De la Ley a la Ley, desde la Ley… (Frase que parece hecha para definir a Mariano Rajoy, que nació en 1.955, en plena fase de consolidación de la Democracia Interna franquista).

En aquel país del que les hablo, todos los 16 de julio se celebraba la onomástica de Doña Carmen, “la collares”… Primera Dama de España y esposa del Dictador.

Los mejores cantantes y artistas de la época eran “invitados” al Palacio del Pardo para darle a Doña Carmen una fiesta “sorpresa”…

Ni que decir tiene, que el más querido era ese almeriense tan afamado por entonces, que con sus tres hermanos cabeceando detrás con sus guitarras, le cantaban a “la collares” la canción que ella más esperaba: “Madrecita María del Carmen”, con la que siempre se le saltaban las lágrimas, y al enano Dictador, se le renovaban las fuerzas para seguir firmando sentencias de muerte hasta dos días antes de su muerte… Que Dios lo tenga en su gloria… Ya que el Papa Benedicto reconoció la inexistencia del limbo, es obligado que el tite Paco tenga un sitio de honor en la gloria de los asesinos, junto a Pilatos, Caifáx y el cobarde de Pedro…

Ese país en blanco y negro, que lloró la muerte del mutilado de guerra y que pasó ante su ataúd abierto, instalado en el Palacio Real, durante cincuenta horas (fueron entre 300.000 y 500.000 personas), nos parece hoy un sitio remoto y muy lejano… Y fue ayer, por la tarde, a veces creo que si no hubiesen cerrado el ataúd, todavía estarían desfilando viejas llorando y miembros del sindicato vertical brazo en alto… Por supuesto ahora, “Madrecita María del Carmen” la cantaría Bisbal, pero con el mismo cariño y devoción… Se me saltan las lágrimas a mí también de vergüenza… Con lo modernos que nos creemos y lo tontos que somos… Dios, que cruz…

Manolo Escobar copla (4)

boda franco

Don Mario y la Gloria…

nobel

LA GLORIA Y DON MARIO.

En una calurosa noche de agosto, después de haberse zampado una pirámide de Ferrero Rocher, de las filipinas manos de su última pareja, y aún sabiendo que la empresa Ferrero prohíbe su consumo y venta a partir del mes de junio, el afamado escritor, amante de los dulces y las dulces, sucumbió a los encantos de la incólume alma de la nueva Agripina.

Total que en medio de una vaporosa ola de calor, sin tener constancia de ello, Don Mario llegó a las puertas de la Gloria. Mientras que aquí en la tierra se preparaba su capilla ardiente en la sede del Instituto Cervantes, entre las plañideras de los académicos de la lengua, que se rasgaban las vestiduras, puesto que el magnánimo catafalco debería haberse expuesto en los viejos y señoriales salones de la RAE.

Don Mario todavía despistado, entre el calor de agosto y la luz cegadora de la Gloria, empezaba a tomar conciencia de que se encontraba en otro mundo, las puertas del realismo mágico.

Así mismo, observó que llevaba puesto el mismo esmoquin de gala con el que recogió aquel alto premio en los salones de la Academia Sueca, un traje pensado para las noches del octubre nórdico, no muy ajustado a este sofocante tiempo del mes de agosto.

Presto a resolver la situación a la mayor celeridad, se encaminó a la oficina de recepción, esperando encontrar al guardián de las llaves, el mismo San Pedro o a uno de sus adláteres. Su sorpresa fue mayúscula cuando tras la mesa repleta de viejos pergaminos, se encontró con un gitano corpulento de barba montaraz y manos de gorrión, que se presentó con el nombre de Melquíades.

– Perdone, caballero… Debe tratarse de un error… No es por ofenderle, pero yo soy Don Mario, Premio Nobel de Literatura… Me gustaría hablar con alguno de sus jefes…

El gitano lo miró con expresión ladina.

– ¡Hombre, un amigo de Bob Dylan…!

Don Mario, no supo si tomarse aquella expresión en tono de halago o de chanza. Pero cada vez estaba más furioso.

– Perdone, caballero pero está usted hablando con Don Jorge Mario Pedro Vargas Llosa, natural de Arequipa…

El gitano lo miró con sorna y le cortó en seco.

– Ya, ya, ya… Aquí nos tuvo engañados mucho tiempo con aquella Conversación en la Catedral, que el gran narrador en verdad creyó que se trataban de charlas en la sagrada casa del Padre, y no sabe lo que le molestó que se tratase de un establecimiento de distribución de bebidas alcohólicas… Es usted un poco pendejo, Don Mario, que luego nos salió con lo de Don Pantaleón y las Visitadoras, La Fiesta del Chivo, Elogio de la Madrastra y sobre todo Travesuras de la niña mala… A usted una buena hembra lo pierde, mi hermano…

El escritor ofendido y sudado, exclamó mayestático:

– ¿Desde cuando los gitanos son los dispensadores de los visados de la gloria?

– Desde que se jodió el Perú, mi señorito… – contestó Melquíades con retranca – Ya fue delito presentarse a las elecciones al frente de una coalición de derechas contra el chino… Para después rejuntarse con la china…

– ¡Exijo hablar con su superior!

– El coronel Aureliano Buendía está hoy en una de sus muchas revoluciones fallidas, y no tiene tiempo para temas burocráticos de chichinabo… Si no está de acuerdo tendrá que elevar una queja al gerente de Reclamaciones, Don Benito Pérez Galdós, pero en cuanto vea que es usted Premio Nobel de Literatura, la lleva clara, hermano…

– Esto es una pesadilla, no puede tratarse en serio de la Gloria…

– Las cosas tienen vida propia – pregonaba el gitano con áspero acento-, todo es cuestión de despertarles el ánima…

– Esto es una chingada de mi antiguo compañero García Márquez, que intenta vengarse de alguna manera de mí, por no bailarle el agua en sus devaneos con el viejo Comandante cubano… Mal rayo los parta a los dos…

El gitano lo miró trapisondo y se rió en su cara.

– Cuántas torres más altas han pasado por aquí y todas han caído… Mire, Don Mario, hoy estoy de buen humor, así que no le voy a aplicar su destino todavía… Me parece cruel, lo que tienen previsto para usted: una campaña electoral continua contra Fujimori, que deberá repetir ocho mil veces, y que las perderá todas… La verdad, es que siento algo de pena por usted, así que le voy a dejar mi mesa para que ponga orden en estos pergaminos… Mientras yo me acerco a alguna feria a enseñarle a los niños la magia del imán y el hielo…

El gitano se levantó y dejó a Don Mario solo, envuelto en sus cavilaciones y enfrentado a aquella mesa inmensa repleta de papeles.

La gloria se había convertido en un pavoroso remolino de polvo y escombros centrifugado por la cólera del huracán bíblico, cuando Don Mario saltó once páginas para no perder el tiempo en hechos demasiado conocidos, y empezó a descifrar el instante que estaba viviendo, profetizándose a sí mismo en el acto de descifrar la última página de los pergaminos, como si estuviera viendo en un espejo hablado. Entonces dio otro salto para anticiparse a las predicciones y averiguar la fecha y circunstancias de su muerte. Sin embargo, antes de llegar al verso final ya había comprendido que no saldría jamás de aquel sitio, pues estaba previsto que la ciudad de los espejos (o los espejismos) sería arrasada por el viento y desterrada de la memoria de los hombres en el instante en que Don Mario acabara de descifrar los pergaminos, y que todo lo escrito en ellos era irrepetible desde siempre y para siempre, porque las estirpes condenadas a cien años de soledad no tenían una segunda oportunidad sobre la tierra.

02-06-17-cien-años-de-soledad

Garcia-Marquez-Vargas-Llosa-890x395_c

 

MI PRIMERA VEZ…

20150920-TRANSICIÓN-2-750x350

EL DÍA QUE FUI CIUDADANO, POR PRIMERA VEZ.

La vida cambiaba por días. A los que durante años no se podían mencionar, salían a la calle con orgullo y los adictos al orden iban a misa diaria para que aquel joven que había sido Jefe Provincial del Movimiento Nacional y Procurador en las Cortes de Franco, el guapo Adolfo Suárez, no les saliera rana como el traidor sucesor del Jefe del Estado, el tal Juan Nadie I, que con todos los poderes del Estado en la mano, había convocado elecciones constituyentes y había aprobado una Constitución, con Derechos y todo.

Yo era un crio y viví la alegría de la mayoría que por fin podía expresarse libremente, y también la tristeza revanchista de esa minoría huérfana de su caudillo, que andaba pintando el cielo de rojo y anunciando lluvia de sangre.

En abril de 1.979 se celebraron la primeras elecciones municipales en Democracia. Yo viví aquella campaña como una aventura, tenía doce años y mis hermanos mayores habían sido alumnos de un maestro de izquierdas que se presentaba por un partido minoritario.

Siempre recordaré aquel día, cuando a las ocho menos cuarto de la noche me fui, sin que mis padres ni mis hermanos lo supieran, a la mesa electoral de mi barrio, para ver de primera mano, como funcionaba la Democracia.

El Colegio Electoral estaba situado en unas viejas escuelas nacionales, situadas en el barrio de los ricos (de hecho, en broma, le llamábamos a la calle “la Avenida Adolfo Suárez” porque en todos los balcones había fotos del guapo político en alza, y carteles de la UCD). Yo, con esa inocencia aventurera que da la adolescencia, me dispuse a ver el recuento de votos en persona, quería saber como se expresaba mi barrio.

Lo que no me esperaba es que en la puerta de las viejas escuelas hubiese una pareja de guardias civiles, de los de aquella época, con bigote y tricornio. Estuve tentado de volverme, pero me pudo más la curiosidad… Siempre he sido de los que se tiran a la piscina sin conocer hasta donde cubre el agua, así me ha ido en la vida, tengo tantos golpes en el cuerpo que ya no valgo ni para trabajar…

Uno de los guardias, el más serio, tiró el cigarro y me dijo bronco:

– ¿A dónde te crees que vas “mierdecilla”, vete a tu casa que aquí no pintas nada?

Como un milagro, en ese momento salía a tomar el aire uno de los interventores de la mesa electoral. Era un anciano calvo que tenía una barbería en nuestro barrio. Mi madre nunca me dejó ir a esa barbería, todo el mundo sabía que ese calvo era comunista y que en su barbería, mientras esperabas, podías leer los únicos ejemplares del diario “Mundo Obrero”, mi madre me llevaba a la barbería de Paco, que tenía mucha labia, leía el Alcázar y tenía una foto enorme del Granada Futbol Club, firmada por los jugadores. (Entonces el Granada jugaba en primera).

Aquel anciano con su pitillo en la mano, un hombre que hasta hace poco había sido perseguido y ninguneado por aquellos guardias civiles, se dirigió al gendarme con dureza.

– ¡Pero que dice usted, señor guardia, este joven es un CIUDADANO, y tiene todos los derechos a asistir al recuento de los votos, mientras no lo prohíba el Presidente de la Mesa Electoral! Ustedes están aquí para mantener el orden… Para ver, oír y callar… ¡Pídale disculpas al CIUDADANO y cuádrese ante la soberanía nacional!

El guardia civil, miró a aquel anciano que no le llegaba ni a la altura de sobaco, delgado y calvo, pero que llevaba pillada del bolsillo de la camisa una acreditación del Partido Comunista como Interventor de Mesa, con una Hoz y un Martillo, más grandes que las letras…

El guardia tragó saliva, se volvió y cuadrándose me pidió disculpas, dejándome el paso libre para que entrara en aquel templo de la soberanía popular, de la Democracia en estado puro…

Nunca lo olvidaré, lo mismo que no olvidaré a aquel anciano, cuyo Partido a penas llegó a los ochenta votos en todo mi barrio.

Por primera vez fui CIUDADANO… Hoy ya no sabemos lo que es eso, nuestros hijos nacen con todos los Derechos, incluso a los que tuvieron la suerte de llegar en tiempos de Zapatero, nacían con 1.200 euros de ayuda del Estado… Como ha cambiado el cuento.

Al final, el maestro de mis hermanos ganó la alcaldía, lo que me hizo mucho daño como CIUDADANO, pues me dejó creer que cualquiera puede llegar a ser político. El tiempo me enseñó que para llegar, estar y mantenerse en política, hay que ser un verdadero desalmado…

Pero esa, es otra historia que contaremos otro día… Hoy quiero quedarme con la alegría, la inocencia, la aventura de la primera vez que fui CIUDADANO…

No hay nada repetible, desde aquel día siempre estoy con la minoría, y cuando participo en algún movimiento asociativo siempre soy del sector crítico, nunca estoy con los dirigentes… Lo importante es la gente, la buena gente, que te defiende aunque no sea de los tuyos.

1320170191_487098_1320176108_album_normal.jpgde-1977-a-2015-los-carteles-electorales-de-la-democraciaPCE

La dictadura de la alegría.

North Korean leader Kim Jong Un poses with participants during the 8th Congress of the Korean Children's Union in Pyongyang

LA DICTADURA DE LA ALEGRÍA.

En un mundo cada vez más globalizado, el capitalismo ha ganado la batalla de largo… No porque sea el sistema más justo, sino porque su superestructura ideológica nos ha alienado a todos y ahora formamos parte de esta secta de calvos vestidos de naranja que en nuestras pocas horas libres vamos cantando “Hare Krishna, Hare Krishna, Krishna Krishna, Hare Hare, Hare Rāma, Hare Rāma, Rāma Rāma, Hare Hare.”

Ya ningún fantasma recorre Europa… Hasta el último Satán, contagiado en su locura de monarquía elitista de capitalismo de Estado instalado en Corea del Norte, dice que su país es el más feliz del mundo.

Aquel opio del pueblo que se transmitía a golpe de incensario en las viejas iglesias, se ha transformado en la red global llamada internet y sus redes sociales, dominadas por empresas radicadas siempre en paraísos fiscales.

Dicen que han multado a Google… Total que han crucificado al hijo del nuevo Dios… No se preocupen, resucitará en menos de tres días…

Ni George Orwell, en su novela 1.984, ni siquiera Aldous Huxley en su narración utópica Un mundo feliz, pudieron imaginarse el nivel de alienación global de la población mundial que existe en nuestros días.

Que sería de nosotros sin un smartphone, sin wifi o sin Juego de Tronos y Netflix… Andaríamos como pollos sin cabeza, cultivando nuestros pequeños huertos y criando nuestros cerdos y cabras… Que vida tan penosa…

Nos encaminamos, con la globalización, a ser una sociedad como la descrita en la película Demolition Man, en donde todos los ciudadanos vestidos como los antiguos japoneses se saludaban mutuamente con la frase políticamente correcta “Propicios Días”.

La película describe una sociedad futurista donde la delincuencia ha sido prácticamente erradicada y sus habitantes viven conforme a su programación de nacimiento con base a características predeterminadas (inspirada en la novela Un mundo feliz), de hecho el nombre de la protagonista Lenina Huxley, es un guiño al protagonista principal de dicha obra y al apellido del autor. Los valores de la sociedad del futuro han sufrido un proceso de infantilización, ya que sus habitantes prácticamente carecen de maldad a priori, así como de libre albedrío.

Oh los sabios asiáticos y su cultura milenaria, cuanto bien han hecho a esta sociedad…

Hace poco el profesor Miguel Gallego hacía referencia a la película Silencio de Martin Scorsese, indicando en su muro, que le había impactado… Cierto es, que desde La última tentación de Cristo, me viene sorprendiendo este director americano. Amo Taxi Driver, Toro Salvaje y Uno de los nuestros, pero no puedo con Casino y sobre todo El lobo de Wall Street

La película es lenta y demasiado larga, pero nos muestra un lado oculto del budismo… Su maldad y su servicio, como toda buena religión, al mantenimiento del sistema gobernante.

Esa felicidad que nos venden, con caramelitos de colores, de la búsqueda espiritual, del poder de la mente, de la meditación, de las fuerzas cósmicas y de la sanación espiritual, no es más que una manera de que el rico siga siendo rico, y tu cada vez más pobre y a la vez más feliz… “Propicios Días, ciudadanos del mundo”.

Por favor hermano no me hables de rebeldía, revolución o simplemente de resistencia, que se me cierran los chakras…

En todas las religiones el corderito pide clemencia a Dios, y éste siempre le contesta: “Pobre corderito, si hasta a mí se me hace la boca agua nada más verte…

Pero seamos borregos felices, cantemos mientras vamos a las cámaras de gas, mientras nos desaparecen, nos adocenan, nos degüellan o nos atropellan en un puente…

Ahora entiendo al maestro Benedetti, cuando en sus últimos versos de su poema Defensa de la alegría, nos exhorta a defender la alegría de la propia alegría

Silence_Online_Payoff_1-Sheet

poemas-16-638