EL MALTRATADOR SILENCIOSO.

buda

EL MALTRATADOR SILENCIOSO.

Nos hemos acostumbrado a vivir solos y libres.

A que cada perro se lama su rabo.

A exigir derechos a los demás, que nosotros no cumplimos.

De llamar maltratadores a los que te ponen frente a un espejo.

Nadie quiere ver el horripilante retrato de Dorian Gray en que nos hemos convertido.

Te vapulea desde su postura zen ante la vida.

Dejar marchitar todo amor, sonrisa, beso, abrazo que hay alrededor.

Encima estudia filosofía, tal vez para que el inocuo Dios de Spinoza lo perdone.

Se ha acostumbrado a utilizar a todo el mundo en beneficio suyo, porque eso es un derecho que le da su superioridad moral.

No lucha por nada, no cree en nadie y se considera el último hombre bueno de la tierra.

Hay quien dice que es Judas, pues te vende con un beso.

Pero es ese Buda Gautama, que dejó su rico palacio para sentarse debajo de una higuera a buscar su paz interior y la perfección cósmica.

Tan falso en su búsqueda interna, que ha escriturado a su nombre todas las higueras de su jardín, y las adyacentes las ha puesto a nombre de terceros.

Es un estilete andante.

Solo sabe cortar nudos gordianos a la fuerza.

Y grita a las montañas que nadie tiene derecho a maltratarlo.

Es ese maltratador argentino de la escuela de la armada, que violentaba a la juventud de su país, y luego se iba a casa a cenar en familia y contarles un cuento a sus hijas antes de dormir.

De la misma generación de Felipe González, que acompañó a su Ministro de Interior y al Secretario de Estado de Seguridad, hasta la puerta de la cárcel, por cumplir una orden que él había dado “verbalmente”.

Benditos maltratadores silenciosos.

Que exigen su derecho a no ser maltratados.

No tienen ni la humildad de creer en Dios…

Ellos son los seres más perfectos del Universo.

Los guardianes de los campos de concentración de las razas inferiores.

Su lema, el de la puerta de entrada a uno de los diversos campos que componían el complejo (Auschwitz I) se puede leer el lema en alemán Arbeit macht frei («El Trabajo libera»).

El maltratador silencioso es el superhombre.

KZ Mauthausen, Besuch Heinrich Himmler

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