“MILANA BONITA…”

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LOS SANTOS INOCENTES.

Los años ochenta en España fueron los del gran espejismo social…

Había una doble legalidad existente, por una parte la gran mayoría del pueblo creía que con la Democracia las leyes las haría el pueblo para su propia libertad. Y por otro lado, el viejo búnker y tecnócratas franquistas seguían aplicando parte de la legislación vigente (el viejo Imperio de la Ley) que la Constitución de 1.978, no había derogado totalmente…

Llegaban a los ayuntamientos gente votada por sus vecinos, que tuvieron que crear los nuevos Ayuntamientos democráticos, con una legislación franquista que no fue derogada hasta que en 1.985 se aprobó una nueva Ley Reguladora de Bases del Régimen Local, y el Reglamento que reguló el funcionamiento de la organización y funcionamiento del régimen jurídico de las entidades locales no entró en vigor hasta 1.987.

En esos años ochenta, había dos legalidades… Como hoy en Catalunya… Fueron los años en los que la gente participó más de los procesos democráticos… Los Ayuntamiento eran la casa del pueblo… Cuando todo quedó nuevamente bajo el Imperio de la Ley Constitucional, los Alcaldes ya iban con trajes, habían colocado a todas sus redes clientelares y el ciudadano tenía que pasar por cien puestos burocráticos para ver a su vecino el Alcalde trajeado, que ya era una Autoridad Jurídica, no el compañero en el cabildo…

Fue un espejismo que acabó en un bofetón del que todavía no nos hemos recuperado…

Hoy no hay regidor municipal que no te dé un capotazo, si se digna a recibirte, diciendo que debe estudiar tu caso con su gabinete jurídico… Total nada, de nada…

En 1.981 uno de los escritores más serios y honestos de España, escribió una obra maestra de la literatura que nos explicaba a las claras esa doble legalidad y esa doble moralidad. Estoy hablando de Don Miguel Delibes y su novela “Los Santos Inocentes”, excepcional radiografía social donde noveliza la degradación de una familia rural explotada por los caciques de la Extremadura rural. Al año siguiente recibió el Premio Príncipe de Asturias de las Letras, ex aequo con Gonzalo Torrente Ballester.

La novela de Delibes nos desgrana la historia de una familia española, una familia de campesinos formada por Paco y Régula y sus cuatro hijos, Nieves, Quirce, Rogelio y Charito (la Niña Chica), que sobreviven en una humilde casa al servicio de los señores del cortijo, trabajando, obedeciendo y soportando humillaciones sin queja alguna.

Su única aspiración es que sus hijos estudien para abandonar la vida que llevan. Charito, su hija mayor, a la que llaman la Niña Chica, es deficiente mental y permanece siempre en una cuna. A la familia pronto se suma Azarías, hermano de Régula, al ser despedido de su trabajo en otro cortijo cercano. Azarías es un inocente con dificultad de expresión y deficiencia mental, cuya única preocupación es la cría de una pequeña grajilla, su milana bonita.

La vida en el cortijo sigue la misma rutina de siempre, unos mandan y otros obedecen; acontecimientos familiares, cacerías y fiestas se suceden en la Casa Grande. En una de estas cacerías, el señorito Iván mata con su escopeta al pájaro de Azarías, lo que provoca una respuesta de parte de éste, que acaba ahorcando al señorito.

Los santos inocentes constituye una denuncia moral contra el latifundio, la injusticia social que provoca y las consecuencias que tiene sobre la vida de los individuos, la jerarquización brutal de la sociedad que provoca la deshumanización de los menos favorecidos.

Paco y Régula eran españoles y por tanto europeos… Ya no tenemos memoria de las diferencias sociales que había en España… La crisis económica actual, con sus pobres cada vez más pobres y ricos cada vez más ricos, nos va a retrotraer, en poco tiempo, a volver a vivir dramas muy parecidos. Sobre todo en Andalucía y Extremadura, donde los señoritos simplemente se han cambiado de camisa…

Es normal que haya pueblos de España, que no se fíen del Estado Español, heredero de los señoritos de la Casa Grande… No quieren volver al pasado…

Yo creo que todos estamos esperando que aparezca el Azarías gritando “Milana bonita…”, y si el señorito, cabreado e insolente porque no se respeta su Ley, tiene los santos cojones de pegarle un tiro a la pobre grajilla libre e inocente… Al final, el Azarías acabará ahorcando al legalista señorito…

Unos dirán que eso es violencia… Yo cuando leí la novela del maestro Delibes solo pensé que era justicia social…

Pero claro, ahora somos europeos, ahora todos sabemos escribir nuestro nombre en un papel, igual que la Régula…

Hasta_maana_en_el_Ayuntamiento__PSUC

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