EMILIO EL DEPRESIVO…

rousseau-4-638

EMILIO Y SU TRATAMIENTO CON PROZAC…

Una de las bases de nuestro sistema social y político es la ilustración (con sus luces y sus sombras…)

El gran padrastro de la ilustración fue el multidisciplinar Jean-Jacques Rousseau, que si bien es considerado por muchos el germen del Estado Moderno, otros muchos, entre ellos su enconado enemigo Voltaire, el ladino abogado, defensor de los derechos del ciudadano, lo consideraban un sensiblero humanista y un hipócrita.

Su gran herencia como pensador radical y fermento revolucionario, está probablemente mejor expresada en sus dos frases más célebres, una contenida en El contrato social, «El hombre nace libre, pero en todos lados está encadenado», la otra, presente en su Emilio, o De la educación, «El hombre es bueno por naturaleza».

Entiendo que a Voltaire, por mi propia formación jurídica, le pareciera un yerbero (era botánico) romántico, alejado de la realidad.

De todas las maneras hay dos grandes ideas que le debemos a señor Rousseau: Una, la “voluntad general, que fue la semilla de la soberanía popular de la moderna democracia; y la segunda, “la alienación”, noción básica para entender nuestro control jerárquico social y nuestra miserable hipocresía selectiva.

Siempre me ha gustado pensar, ¿qué sería del Emilio (ese niño bueno por naturaleza) si hubiese nacido en el año 2000, hijo del siglo XXI…? Ya tendría diecisiete años de edad, y si era como lo describía Rousseau, ya se habría suicidado o estaría bajo los efectos permanentes de un tratamiento crónico de Prozac, vigilado muy de cerca por los Psiquiatras y Psicólogos de los Servicios de Salud Mental…

De aquel hombre bueno por naturaleza, que a través de la voluntad general, sería capaz de firmar un Contrato Social, para organizarse… A la casa de putas en la que vivimos, bajo la suave tiranía del neoliberalismo moderno, con una pseudo-democrácia secuestrada por el Imperio de la Ley (muy voltaireano) y un capitalismo feroz globalizado e imperialista, que ataca brutalmente con toda su infraestructura mediática, a cualquier disidente del Gran Orden Mundial…

Pobre Emilio, no quiero ni pensarlo…

Como explicarle que existen centros cargados de comida perecedera (llamados supermercados) cohabitando con hombres buenos por naturaleza que rebuscan en las basuras para comer…

Imposible que entienda que la gente buena por naturaleza, muera ahogada o abandonada detrás de una alambrada porque existen fronteras legales entre ricos y pobres… Hay quien ha nacido con derechos y otros, los nuevos metecos, tienen que pasar por el limbo o purgatorio de convertirse en refugiados, de países opulentos e hipócritas que no los quieren, pero que no son capaces de matarlos ordenadamente, como ya hicieron una vez en los Campos de Concentración… Hoy, más hipócritas y ya sin grandes enemigos ideológicos, se limitan a dejarlos morir por desidia u omisión…

Se encerraría en sí mismo, nuestro pobre Emilio, si supiese que nuestro Estado Moderno, hijo bastardo de aquel Contrato Social, se ha convertido, en una máquina recaudadora, que esquilma a los pobres para mantener una estructura jurídica, policial y militar, que defienda el sagrado derecho a la propiedad de una élite anónima, que son los verdaderamente ricos…

Vomitaría, si descubriese que los políticos de ese Estado Moderno, son marionetas pagadas por el sistema para que la masa alienada crea que participa de alguna manera en el sistema… Por supuesto, es la que paga la seguridad de los ricos y, a su vez, la que les provee de capital, cuando sus cada vez más insostenibles negocios, quiebran…

Entraría en un psiquiátrico, seguro, nuestro pobre Emilio… En el momento que fuese consciente de que el terrorismo que ejerce ese Estado Moderno sobre sus súbditos, es tan adictivo, que ya no entendemos de poesía… Necesitamos nuestro chute de violencia en vena, sea real o digitalizada… Pero necesitamos ver miles de muertos todos los días, para sabernos privilegiados de estar vivos, en esta mierda de existencia…

Ya es la tercera vez que intenta suicidarse el pobre Emilio… Y hay veces que lo entiendo… Soy tan cabrón, hijo de los dos siglos más intolerantes de la humanidad, el XX y el XXI, que lo mismo lo ayudo a quitarse la vida… Total una pensión menos que tiene que pagar el Estado Moderno… Un enfermo crónico menos… Todo sea por la limitación constitucional del déficit público… El nuevo mantra del superhombre dos punto cero…

rebusca en la basura

policia y manifestante

Anuncios