De las cenizas de los miserables…

soliloquio-de-jean-valjean

LAS MALDITAS CENIZAS DE LOS MISERABLES.

Una buena amiga me indicó que escribiese sobre ese mito del ave Fenix, se trataba de ahondar en el sentido existencial de esa ave fabulosa que se consumía por acción del fuego cada 500 años, para luego resurgir de sus cenizas.

Nacida en el Templo del Sol Egipcio, pasó a la mitología greco-romana y más tarde aparece en la Biblia cristiana, recogida en una Epístola a los Corintios, de Clemente de Roma.

Renacer de las propias cenizas… Lo siento, pero es imposible…

Creo que ya se ha escrito demasiado sobre ese tema y es difícil mejorar lo escrito…

Además, cada vez que pienso en ese mito, me viene a la mente la figura de un personaje gigantesco, que es la recreación más perfecta del renacer de los hombres. Me refiero a Jean Valjean, que es el personaje principal de la novela Los miserables del escritor romántico francés Víctor Hugo.

Condenado a presidio por robar pan para comer, va sumando condenas por intentar escapar de su maldito destino. Era un ladrón estigmatizado por la sociedad, que le niega cualquier posibilidad de redimirse, generando en este personaje gigantesco, un odio recalcitrante contra la sociedad que lo ha condenado “quinientos” años…

Cambiando de nombre, de vida, se acerca a la felicidad prohibida a los miserables, de la mano de una huérfana violentada, a la que salva y adopta, intentando ser justo y honesto con sus conciudadanos…

La epifanía, la caída del caballo, le llega ayudando a los demás, dando trabajo a los miserables, que llegan a convertirlo en su alcalde… Pero los pecados del pasado nunca prescriben… Y todo aquel que quiere renacer de sus cenizas, encuentra a un policía (funcionario del sistema, siervo perruno del Imperio de la Ley) que le persigue implacablemente, para señalarle con el dedo y recordarle que es ceniza miserable… Un ladrón de pan de la mesa del rico… No hay mayor delito…

Al final nuestro gigante es abandonado por todos… Hasta por sus enemigos… Y muere esperando la visita tardía de su hija adoptiva…

No hay derecho a renacer para los miserables… Señalado desde la cuna por el sistema, nunca hay paz para los proscritos… Oasis de paz, que duran un suspiro, como pompas de jabón que estallan al rozarlas…

Si un gigante como Jean Valjean no pudo renacer de sus cenizas, que maldita suerte nos puede quedar a los enanos que no hemos sido creados por Víctor Hugo, sino por un Dios autista, o un demiurgo tuerto…

Ningún hombre solo puede atacar este sistema vertical, pétreo e inquebrantable… Somos cenizas malditas de miserables…

Tal vez por eso, para que no nos hagamos ilusiones, la gran obra de Victor Hugo, ha sido traducida para “tontos”, y convertida en un monumental musical de los que triunfan en Broadway…

No hay nada mejor que matar toda esperanza…

Pero que canciones tan bonitas…

jean valjean

ave-fenix-810x486

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .

Sitio web ofrecido por WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: