La imagen del espejo…

El extraño hombre del espejo…

ESE DEL ESPEJO…

Nos gustan las etiquetas, los prospectos y las historias de buenos y malos.

Etiquetas tan enrevesadas, y con tantos precios cambiados, que al final no sabemos, si lo que te llevas como pavo, es mero o perca del Nilo…

Prospectos de letra diminuta y desplegables como los mapas antiguos, que una vez abiertos, nunca encuentras la manera de volver a doblarlos debidamente. Con miles de recomendaciones, un millón de efectos secundarios (entre ellos la muerte súbita) y dosificaciones por sexos, tallas, kilos y hasta por dedos de frente…

Historias que nos expliquen la podredumbre generalizada de la realidad, con canciones de Antonio Machín, de angelitos blancos y angelitos negros, folletines donde la pequeña niña feucha, es hija de unos ricos desconocidos que la abandonaron por inentendibles razones, y que se convierte en un bello cisne que se casa con el guapo niño de buena familia. Dioses que nacen en pesebres (cajón donde comen las bestias), cuyos representantes transitan en grandes coches blindados, y acaparan patrimonio como para acabar con el hambre en todo el mundo, dos veces, y hacer que hasta los negritos de Somalia, tengan el colesterol alto…

Nos gustan las mentiras claras, como los vestidos de alta costura…

El libro más leído de nuestra época, es el imaginativo e indescifrable, catálogo de IKEA…

La película más vista, la Gala de los ángeles de Victoria’s Secret…

Nuestro código ético, la tabla de comisiones del Banco Santander…

¿Cómo podemos quejarnos de que los franquistas estén en el parlamento…?  ¿Cuándo lo dejaron…?

Me parece que el problema no son los otros, los fantasmas que no saben que lo son…

El grave problema de nuestro tiempo, es que tu vecino es a la vez, doctor Jekyll y el señor Hyde…

Y tú, cuando vas a afeitarte por las mañanas, te encuentras en el espejo el retrato de Dorian Gray…

Cuidaté de tus infiernos…

Qué difícil es entender que el diablo no tiene cuernos, ni rabo…

Hasta el Vicario de Cristo lo reconoció hace poco en televisión: El mal, el diablo, tiene nombre y apellidos y entra en nuestras casas, indicó. “Hace como si fuera educado. Con nosotros, los sacerdotes y obispos, es educado. Y luego todo termina mal si no te das cuenta a tiempo”, dijo Francisco.

No te hagas el sorprendido cuando ese hombre, con nombre y apellidos, ejerce su derecho al voto… Ni cuando empiecen a desaparecer tus vecinos… El día que vayan a por ti…

A veces, ese del espejo, es tu mayor enemigo

Y tiene una Tesis Doctoral, como buen ateo…
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