La Izquierda Andaluza…

La burra ciega que nos quieren vender…

¿QUÉ IZQUIERDA…?

Quince días han pasado desde las elecciones autonómicas andaluzas del 2 de diciembre, y la “vieja izquierda” andaluza sigue en estado de shock por los resultados obtenidos…

Muchas lecciones desde fuera de Andalucía (con o sin bandera de por medio), pero a nivel de las organizaciones de aquí, nada de autocrítica. La culpa es como siempre de LOS OTROS (película de Alejandro Amenábar, donde todo el mundo sabe que los personajes son fantasmas, menos los protagonistas).

¿Tan grande ha sido el cambio de voto de los andaluces…?

No, de los 3.600.000 votos escrutados, 1.800.000 (en números redondos) han ido a candidaturas de derechas o centro derecha, y 1.700.000 a los grupos de izquierdas o centro izquierda, faltan los cien mil votos nulos o blancos, que cuadran las cuentas…

Teniendo en cuenta que el último gobierno andaluz, fue una mezcla de centro izquierda y centro derecha (PSOE y Ciudadanos), y que ambas organizaciones juntas suman 1.600.000 votos… La vida sigue igual…

Andalucía ha elegido seguir por el camino del centro… Sin embargo, las fuerzas perdedoras de la derecha y extrema derecha, han volcado el arco parlamentario, aun perdiendo las elecciones…

El partido que parece llamado a gobernar, es la segunda fuerza política (PP), que ha perdido algo más de trescientos mil votos… Qué cuadran con los que ha obtenido la extrema derecha franquista, que hasta ahora se tapaba la cara con las alas de la gaviota azul.

Y Ciudadanos, ha ganado, justo los mismos votos que ha perdido su coaligado, el PSOE, otros trescientos mil votos flotantes en el centro del tablero.

Los grupos de izquierdas, la izquierda de verdad, que en sus mejores tiempos no llegaba a los ochocientos mil votos (seiscientos de PODEMOS y doscientos de IU-LV-CA), han perdido doscientos mil votos en candidaturas minoritarias y votos nulos…

Error estratégico claro…

Adelante Andalucía, ha sido un error estratégico, que, en vez de sumar andalucistas, ha perdido a los verdes, animalistas y grupos republicanos no nacionalistas.

Está claro, que en Andalucía, el nacionalismo andalucista es una rémora para la izquierda. Normal, si tenemos en cuenta que el padre de esa falsa identidad nacional, Don Blas Infante, nunca desarrolló una conciencia de clase, y su “ideal andaluz” es un retablo liberal que engarza a Andalucía con unos orígenes africanos, muy del gusto de la época romántica, jugando con el mito de Al-Andalus, como la Atlántida perdida, cuna de la “Alianza de las Civilizaciones”.

De hecho, esa manta andalucista, tapa mejor los pies, de esa mayoría de andaluces situados en el centro político, y no a la izquierda, a la que deja siempre con el culo al aire…

Por tanto, la izquierda andaluza, esa izquierda política que es una clasificación sobre las posiciones políticas que agrupa distintas formaciones, que tienen como punto central la defensa de la igualdad social, debe tener claro que le será muy difícil conseguir una mayoría social de andaluces, puesto que estos, tras más de treinta años de inmovilismo y alienación del centrismo conservador, no reaccionan a un mensaje de menoscabo de la desigualdad social, aunque caminan al borde de la exclusión, todos los días…

Para ese salto, hacia la reja de San Telmo, hay que trabajar en los barrios marginales, hay que iniciar unas “misiones culturales” de concienciación de los obreros andaluces, y mancharse las túnicas de tribunos de la plebe, con las miserias de los que son desahuciados o llevan más de quince años sin un empleo… Hay que trabajar más, y discutir menos…

Romper ese techo de cristal del “no nos representan…”, dando más importancia a la política social colectiva, que a las estrategias de voto en los cargos públicos… Destrozar el mito centrista del “todos son iguales” y “la casta, a por la pasta”, con renovaciones sistemáticas de cargos orgánicos en listas de candidaturas (ningún representante de izquierdas debe repetir en su mismo cargo político más de una legislatura, por muy bien que lo haga, e incluso, precisamente por eso…)

Hay que devolver a los obreros la capacidad de ser parte del cambio… No meros votantes de una élite que los represente… Sé, que eso supone mucho trabajo solidario, y que por tanto es imposible… Es más fácil echar la culpa a LOS OTROS, o simplemente gritar: ¡Qué vienen los fascistas…!

Los fascistas nunca se fueron, de hecho, esa mayoría social de centro, es el nudo gordiano del franquismo, que lo dejó atado y bien atado… Su hijo putativo, fue la Unión de Centro Democrático, (UCD) donde se dio cobijo a lo más granado del Movimiento Nacional… Y su bastardo, el nuevo socialismo “isidoriano” que colonizó las viejas siglas del PSOE, para convertirlo en un partido de centro conservador, que cada cuatro años se viste de progresista, creando estupor y vergüenza en sus propios votantes… (El partido que mantiene las paguillas…) CENTRO CONSERVADOR…

No quiero insistir, habría que hacer una crítica completa de los mitos de la transición, pero es fundamental que la gente, el pueblo, los obreros, la parte maltratada por la desigualdad, sea consciente de su labor, y para ello hay que hacerla parte de la solución (ayudarla a retomar su conciencia), haciéndola participe activa del cambio… No más elites salvadoras, no más personalismos y enjuagues al líder o la lideresa… Gente nueva cada dos años, en todos los puestos y hacer participar al pueblo de las instituciones… La gente, esa gente cabreada, no es el problema, tenemos que hacerla parte fundamental de la SOLUCIÓN…

Dejar los problemas del nacionalismo y nacionalidades para los liberales… Primero acabar con la desigualdad, después hablaremos de la humedad, y del pulpo en la pared…

Sin acritud…

La gente, debe ser parte de la solución…
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Un comentario en “La Izquierda Andaluza…”

  1. Buenos días, Pescador Descalzo,
    No es preciso concordar con TODO lo que expresa un artículo para ponerle un ME GUSTA. Este trabajo suyo, bien construido, dice unas cuantas verdades que sólo desde el sectarismo se pueden despreciar. Por abreviar, que tras varios meses de casi desaparición mía por los blogs estoy últimamente interviniendo bastante, por abreviar, decía, me quedo con sus palabras sobre el andalucismo actual y su padre (Don Blas Infante) y con lo de los mitos de la transición. Escribir algo similar acerca de ella me costó a mí que una señora que yo creía inteligente dejara radicalmente de relacionarse en Tuiter conmigo. Al menos, en su defensa, diré que no me bloqueó.
    Saludos

    Me gusta

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