ESCRIBIR CONTRA EL SISTEMA.

maestro

NO ME QUIERAS TANTO…

Hay escritores malditos desde su nacimiento.

Mijaíl Bulgákoj es uno de esos autores condenados, que ni siquiera tienen la suerte de tener una patria fija.

Conocido como uno de los mejores escritores rusos del periodo soviético, hoy se disputan su legado dos países, la República Rusa, donde vivió, y la República de Ucrania, donde nació… Hay amores que matan…

Nacido en Kiev (Ucrania), en una familia acomodada de firmes convicciones religiosas (su padre fue predicador y profesor asistente en la Academia de Teología de Kiev, y su madre profesora), vivió rodeado de un ambiente cultural muy cuidado. Amante del teatro, la ópera y, sobre todo, la literatura (Gógol, Pushkin, Dostoyevski, Saltykov-Schedrín y Dickens, son sus autores favoritos).

La muerte prematura de su padre le impulsaron a ingresar en la Facultad de Medicina, donde acabó la carrera con una mención especial, y un puesto en el Hospital Militar de Kiev.

Voluntario, se alistó con sus hermanos en el Ejército Blanco, que luchaba contra la revolución soviética, y en 1919 fue enviado al norte del Cáucaso. Allí terminó trabajando de periodista, y al finalizar la guerra, sus hermanos se exiliaron a París, pero él no pudo, pues como médico, tuvo que hacerse cargo de los graves brotes de tifus que la miseria y la guerra habían generalizado.

Su primer libro fue un almanaque de folletines llamado Perspectivas Futuras, escrito y publicado ese mismo año. En 1921, Bulgákov se mudó a Moscú con su esposa, sin dinero y donde probablemente pudieron sobrevivir a su primer invierno gracias a poder alojarse en una habitación que el marido de su hermana Nadia tenía alquilada en un piso comunal. Vivió cerca de los Estanques del Patriarca, lugar donde se situaría gran parte de su posterior novela El maestro y Margarita.

Tuvo la “suerte” de no poder publicar su libro La Guardia Blanca, (por razones estrictamente políticas), e hizo de éste, una obra de teatro, en forma de comedia, a la que tituló: Los días de los Turbín, de gran éxito de público, y que se ganó la admiración del camarada Iósif Stalin.

Con lo que su maldición se volvió un esperpento: no podía ser tocado por orden expresa del líder soviético, que lo agregó al grupo de dramaturgos del pueblo, pero sus obras eran todas censuradas por parte del NKVD, que llegó a registrar su domicilio y a detenerle en más de una ocasión.

Era una cobaya corriendo en una rueda que nunca paraba…

Solo aquellos que hayan tenido la suerte de haber leído su obra Corazón de perro, podrán entender totalmente la situación, puesto que el pilar maestro del argumento es mostrar todas las inconsistencias del sistema, en el cual Sharikov, un hombre con la inteligencia de un perro, podía llegar a ser un importante dirigente del partido en el Gobierno.

Muriendo literalmente de hambre, y con el registro semanal de su vivienda por el Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos (NKVD), se atrevió a dirigir una carta al amado líder, el Camarada Stalin, solicitando permiso para emigrar de la Unión Soviética si es que ésta se negaba a valorarlo como escritor, a lo que el líder supremo resolvió con una llamada telefónica exigiendo explicaciones, y condenándolo al trabajo (de tejer como Penélope) de escribir comedias para el Teatro del Arte de Moscú.

El “maldito” Bulgákov, al borde de la locura y la inanición, intentó quemar todas sus obras, entre ellas el manuscrito de El Maestro y Margarita, que salvado de las llamas por su esposa, fue escondido para suerte de los lectores…

Bulgákov murió a causa de un problema renal hereditario en 1940 y fue enterrado en el cementerio moscovita de Novodévichi.

La novela satírica El maestro y Margarita (Мастер и Маргарита), publicada por su esposa veintiséis años después de su muerte, en 1966, es la que ha otorgado la inmortalidad literaria a Bulgákov. Se publicó, censurada, en la revista Moksva por entregas, la primera con una tirada de 150.000 ejemplares que se agotó en unas pocas horas. La censura había eliminado unas sesenta páginas mecanografiadas, que pronto se distribuyeron clandestinamente en Moscú. En 1973, treinta y tres años después de la muerte de Bulgákov, se publicó íntegra. En opinión de muchos, El maestro y Margarita es una de las mejores novelas del período soviético. La novela contribuyó a crear varias frases hechas en lengua rusa, como por ejemplo, “los manuscritos no arden”. Un manuscrito del maestro, destruido, constituye un importante elemento de la trama y, de hecho, Bulgákov tuvo que volver a escribir la novela de memoria, tras haber quemado el manuscrito él mismo.

Iósif-Stalin-en-el-poder

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