El gancho de Heinrich Böll

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OPINIONES DE UN PAYASO.

Así se llama el libro de Heinrich Böll que más me ha afectado, tanto emocional, como psicológicamente.

De golpe entendí de lo que habla Kafka cuando entiende la literatura como “un hachazo”.

Dos semanas estuve noqueado, como si el campeón de los pesos pesados me hubiese endosado un gancho en la boca del estómago, haciéndome doblar las rodillas.

Desde entonces, cada vez que leo algo del escritor alemán, mantengo la guardia alta y la distancia prudente. Sus golpes son demoledores, y otra vez me volvió a tumbar con «Billar a las nueve y media».

Y mira que me he ido fajando con obras que creía que me prepararían para aguantar la llamada “literatura de escombros” del Nobel germano, pero le das un resquicio, y te tumba…

Es normal, Böll con 15 años vivió el ascenso de los nazis al poder, tuvo que soportar en directo la Noche de los cuchillos largos, la cual establece definitivamente el terror, sobre Alemania. Sus deseos de estudiar filología alemana, se frustran cuando en el verano de 1939, fue reclutado para la Wehrmacht. Ya nada volvería a ser igual, intentó recuperar sus estudios tras la guerra, pero acabó trabajando en la carpintería de la familia, soportando de primera mano la mentira de la postguerra germana, donde los nazis reeducados, seguían acaparando los cargos de relevancia.

El nunca creyó en el milagro alemán de los sesenta, que sepulta con mentiras y vasallaje, convertir al dividido pueblo germano, en el muro inexpugnable de la guerra fría.

Su compromiso moral y político, lo hacen un escritor molesto para los nuevos mandatarios. Y durante los años de plomo del terrorismo alemán, fue uno de los pocos intelectuales que supo mantener una cierta imparcialidad, frente a la ferocidad que la prensa exigía al Estado Alemán.

El 10 septiembre de 1972, Heinrich Böll fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura en Estocolmo. Dado el resurgimiento de escritores e intelectuales perseguidos en todo el mundo, en Occidente y en Oriente, Böll reivindica el abandono del concepto hipócrita de no interferencia en los asuntos internos de otros estados. Entre los países en los que se procesa a los intelectuales cita a la Unión Soviética, Turquía, España, Brasil y Portugal.

Un referente moral, un escritor de principios, siempre cercano a la gente del pueblo (vivió en una casa en el pueblo de Langenbroich, cerca de la ciudad de Düren), se convirtió con el tiempo en esa molesta conciencia que siempre avisa de las mentiras que hacen correr a las masas. Escritor ágil y de estilo fino, desde una posición católica fue crítico con la xenofobia y el extremismo de derecha en Alemania.

Desencantado con la forma de gobernar de la socialdemocracia alemana, acabó apoyando a los “verdes”, que se constituyeron en una nueva fuerza política.

Si vas a leer a Heinrich Böll, prepara tus defensas, pues los golpes duros irán cayendo como mazazos. No es un narrador de tres al cuarto, es un “peso pesado” y en un solo párrafo te hará sentir la lona. Su escritura no son juegos florales, ni filigrana, es la intrincada labor de un maestro carpintero-escritor, que nos ofrece una visión aceradamente crítica de esa Alemania del siglo XX que, en aras de la gloria militar y de la prosperidad material, simbólicamente designadas como el “sacramento del búfalo”, ha sacrificado y escarnecido tantas veces los principios de la moral y el respeto a la libertad de los hombres, simbolizados en el “sacramento del cordero”.

Heinrich-Böll

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