COLABORACIÓN ESPECIAL: Comenzamos el año con la Escritora MIA, y su relato EL ENTRENADOR.

NADADOR PISCINA

EL ENTRENADOR

Fuensanta siempre había querido ser madre y lo había conseguido hacía un año. Una preciosa joya llamada María, la alegría de toda la familia. La satisfacción y la felicidad habían llamado a su puerta y por nada del mundo cambiaría nada, ni el parto.

Pero, su cuerpo había cambiado, sus pechos, sus caderas, los muslos y sobre todo el peso; no conseguía adelgazar y ella había sido mujer de quitar el hipo. Había probado dietas, ejercicios en casa y pastillas para adelgazar, pero nada, incluso había cogido peso y volumen. Ya le estaba preocupando, aparte no se sentía sexy con su marido, le daba vergüenza que la viera desnuda, no era la misma. Su marido y su familia le repetían que estaba preciosa pero su espejo le preguntaba. “¿Dónde está el tipazo, sexy y femenino que eras hace nada?” Decidió empezar a nadar

Fran, no tuvo la culpa, sencillamente en un triatlón se le cruzó una piedra cuando iba en bicicleta y salió volando rompiéndose la clavícula. No le operaron por indicación médica y estuvo dos meses inmovilizado, la recuperación fue lenta y ya al cabo de seis meses estaba como nuevo. Bueno, como nuevo no, los músculos por el tiempo transcurrido estaban deteriorados y lo peor, la mente de Fran había cambiado, su médico le aseguraba que su cuerpo estaba preparado para volver al ejercicio poco a poco; él creía a pie juntillas que era imposible. Donde antes había fuerza y vigor ahora solo un recuerdo de lo que fue. Decidió que al menos nadaría para activar los músculos.

Candelaria había pasado un infierno, un verdadero infierno y había sobrevivido. No tenía hijos pero sí un marido que desde la boda le regaló una pesadilla y un miedo que casi la mata. Sobrevivió. Sí, lo había hecho, con ayuda de su familia, de los vecinos e incluso de los médicos y de la ley. Todos la felicitaban, ya había pasado y todos decían que tenía que coger las riendas de su vida y vivir. Genial. ¿Y eso cómo se hace? Decidió empezar a nadar.

¿Qué pasa a los sesenta? ¿Ya no servimos para nada? Reflexiones que se hacía Salvador, su empresa le había prejubilado y llevaba cinco años divorciado, sus hijos ya eran mayores y ni vivían en la misma ciudad. Pues él se sentía muy bien y sus amigos le intentaban convencer que ahora empezaba una etapa de resignación y aceptación. ¿Aceptación? ¿Resignación? ¿De qué carajo hablaban? Él siempre había luchado, trabajado… Decidió empezar a nadar.

La piscina era de cincuenta metros y se acababa de estrenar en el barrio. Todo el equipo era nuevo, incluso el entrenador. Eduardo. Un metro ochenta y cinco muy bien proporcionados en altura y músculos, rubio, ojos azules y unos hoyuelos que eran su carta de presentación al reír. Se presentó y presentó el curso al que se habían apuntado, personas que sabían nadar y que querían mejorar técnica y velocidad. Les indicó que como en el agua era difícil hacerse oír por los gorros y por la gente de las otras calles les enseñaría señas tanto para ellos como para indicarle a él, muy fáciles: parar, volver, ir más deprisa, ir más despacio, mejoras, mal, perfecto, ayuda, quiero preguntar, no me siento bien. Los miró, les preguntó sus nombres y su objetivo. Sus hoyuelos, su sonrisa y su gesto de simpatía esperaban respuesta. Fuensanta maldijo estar en bañador delante de ese cuerpazo pero fue capaz de decir su nombre y lo que quería conseguir. Fran no parecía muy optimista pero dijo que lo que le importaba era activar los músculos y que ya con eso estaba conforme aunque no hubiera terminado el curso. Candelaria ni siquiera levantó la mirada, susurró que por ella estaba todo bien, hacer el curso. Salvador fue el más explícito, quería sentirse fuerte, quería demostrar a los tontos de la sociedad que después de los sesenta hay vida y que se ponía en sus manos.

Eduardo no sabía si alegrarse o preocuparse. Allí estaba su grupo y él era su entrenador, las cartas estaban echadas y el juego acababa de empezar.

El primer día les dio las pautas del entrenamiento, en fila de uno irían nadando y les iría marcando quién iría tirando de la calle y los cambios de estilo. No nadaban mal. Sus formas de nadar decían mucho de ellos. Los fue presionando a ver qué tal reaccionaban; Fuensanta respiraba agitadamente pero seguía, se lo había tomado como un reto; Fran estaba acostumbrado a sufrir y ni se inmutó pero vio como se preocupaba por sus compañeros, cuando tiraba de la calle (nadar el primero, marcar el ritmo) iba despacio para que pudieran reponerse; Candelaria no podía, cuando paraba para descansar se quejaba y decía de dejarlo, curiosamente Fran y Fuensanta la animaron, era el primer día, normal que no pudiera pero había que conseguirlo, y la pobre se dejaba llevar por ese ánimo que no comprendía; Salvador disimulaba que estaba agotado, pero sufría hasta en las pestañas, sonreía como si no pasara nada…

Cada día antes y después de entrenar mientras estiraban comentaban los entrenos; alguno comentó que Eduardo, el entrenador, era despistado porque se concentraba tanto en la clase que no oía cuando lo llamaban si alguien entraba en la piscina, rieron al comprobar que pensaban todos igual. Comentaban sus dificultades por aprender ciertas técnicas o qué es lo que no entendían de los juegos que les enseñaban. Fran les ayudaba sobre todo en eso y se sentía como pez en el agua, necesitaba ayudar. Las clases eran muy divertidas. Siempre llegaba Eduardo con una pregunta desconcertante, como “¿qué sentían al ir a clase ese día?” por ejemplo, las chicas eran más expresivas y detallaban la ilusión con la que hacían la mochila, costaba pensar en cambiarse de ropa e irse al agua fría pero cada día la ilusión crecía y el momento se convertía en alegría. Candelaria casi dibujo una sonrisa pero inmediatamente la reprimió, le dio miedo esa sensación olvidada, no fuera a ser…

Uno de los días puso un ejercicio en parejas, nadar a espaldas, uno utilizaría los brazos y en sus piernas agarrado su compañero nadaría con las piernas como si fueran una sola persona nadando a espalda. Y añadió. Se hará una carrera.

Fuensanta con Salvador. Candelaria con Fran. Se pusieron en parejas y mientras se preparaban Fran le comentaba a Cande. Tú no te preocupes, tú preocúpate de los brazos que yo empujo batiendo los pies. Ya verás que rápido iremos. Y Candelaria toda preocupada le contestó. Fran, yo no tengo resistencia y la verdad es que no voy a aguantar, que es todo un largo de piscina, lo digo en serio. Fran, le sonrió. Yo tampoco tengo resistencia ya, pero por mi compañera, lucho hasta el último aliento, así que me debes lo mismo y no se hable más. Las dos parejas salieron nadando y curiosamente hasta los últimos metros no hubo una pequeña diferencia que se la llevó Candelaria y Fran.

Eduardo se acercó a chocar las manos y felicitar a todos. Habían respondido como buenos deportistas, dieron todo en la carrera y ahora se abrazaban. Candelaria no hacía nada más que votar de alegría y reír; Fran diciendo: Te lo dije, cogiendo aire del esfuerzo. Fuensanta doblada respiraba mientras decía: Esto no queda así, Salvador y yo os retamos a otra, ya veréis…y guiñó un ojo a su compañero que contestó. Claro que sí, no habéis visto que habéis ganado por suerte y además nos vamos a aplicar más en técnica. A eso Fuensanta reaccionó pidiendo a Eduardo que le enseñara mejorar su técnica, llevaba varios días que se daba cuenta que algo fallaba, no deslizaba bien y eso que practicaba en casa las brazadas y la coordinación.

Vale, los diez últimos minutos de la clase van a ser técnica para Fuensanta y también para Candelaria. Fran y Salvador harán velocidad, quiero que se piquen uno con el otro. Chicos me gusta vuestro avance. Os voy a hacer unos súper héroes

A Salvador esto le ilusionó, que él se tenía que picar con el joven triatleta Fran, sonaba muy bien. Los demás se quedaron perplejos de verlo haciendo flexiones después de la clase. Aunque a los cinco minutos ya se le unieron. Salvador gritó: Así me gusta grupo, uno para todos y todos para uno. Fuensanta no se quedó callada. ¿Qué te habías pensado? ¿Ser el más fuerte? Ni lo sueñes… A Eduardo le estaba gustando lo que estaba naciendo.

Cada semana había mejoras, las chicas habían cogido técnica, a Fuensanta se le había olvidado su objetivo de adelgazar, le preocupaba mejorar. A Candelaria entrar en la piscina y jugar le sacaba la sonrisa de lado a lado y ni se daba cuenta, solo al terminar se le oía decir, “¿ya está? pero si no ha dado tiempo…” A Fran le gustaba enseñar y en los tiempos antes y después de la clase hacía de profesor con lo que cada vez quedaban antes y se iban más tarde, era un acuerdo tácito entre todos. Y a Salvador le iban notando un cambio radical en vestimenta, vaqueros juveniles, camisetas de marca con dibujos y zapatillas de deporte, eso fue el principio porque como luego comentaron se iba tuneando en el corte de pelo, barba y complementos, se sentía vivo.

Llegó un día que Eduardo los puso en círculo, como siempre, para dar las pautas de clase y les soltó que los había inscrito en los próximos juegos municipales, en los que nadarían cada uno cien metros a los distintos estilos pero la gracia era que competirían en relevos con otro grupo de sus características que llevaban más tiempo que ellos nadando. Lo soltó y se calló. Aquello sonó como si tuvieran que ir a las olimpiadas y no se sabría si volverían…

Pero, ¿Nosotros damos la talla? No llevamos tanto tiempo. ¿Y no te vamos a dejar en mal lugar?

Dentro de nosotros siempre existe un pequeño héroe en espera de salir. Saldrá siempre que surjan en nosotros los valores de éstos. Nobleza, superación, compañerismo… Y esa es mi función, a eso quiero llegar con este curso, no es ganar, es encontrar ese espíritu que os garantizará afrontar los problemas de la vida, el entrenador no dijo más ni hizo falta.

El entrenador empezó a quedarse unos minutos más cada día; les enseñaba salidas en los relevos; a saltar sólo cuando el compañero tocaba la pared para no ser descalificados; a medir los tiempos de cada uno; se metía dentro de la piscina y observaba el agarre y desplazamiento del agua que cada uno hacía por debajo de ésta. Cuatro nadadores que se hacían relevo cada 50 metros a estilo libre, crol.

Y todos los días de clase les ponía juegos en los que olvidaran la competición, unas veces era un partido de waterpolo; otras les tiraba unos aros y tenían que bucear y recogerlos en parejas. No quería que se estresaran y lo principal, que se comunicaran y divirtieran. Sin darse cuenta, aquél objetivo que en su origen anhelaba Fuensanta iba apareciendo, sus cuerpos se iban estilizando, cogían musculatura y fuerza. Muchas veces les hablaba que cada uno por dentro llevaba un superhéroe

Y llegó el gran día. Desde primera hora la piscina era un bullicio de gente y el micrófono no paraba de decir la prueba que iba a empezar, desayunaron juntos.

Chicos, lo habéis conseguido, habéis sacado al superhéroe que lleváis dentro. Candelaria tu eres Jesse Quick, eres rápida y veloz, serás la primera en relevos. Fuensanta tu eres Wonder Woman, dominas la técnica y te dará el relevo Jesse Quick. Salvador tu eres Aquaman, dominas el agua y quiero verte haciéndolo, serás el tercero y le darás el relevo a nuestro Fran, Capitán América. Ya sabes que eres el último porque nos darás la victoria. Quiero a estos Super Héroes que salgan cuando entren en la piscina, ¿Me oís? Yo ya he demostrado que puedo entrenar siendo sordo.

Sí, soy sordo, hace unos años por una meningitis me quedé completamente sordo y creí que tenía que abandonar mi profesión, en el club que estaba me dieron unas palmaditas y un cheque. Toda la vida he sido un deportista y eso significa que estás preparado para superar pruebas por mucho dolor y sacrificio que signifiquen. Me apliqué y leo los labios. Utilizo los signos que os enseñé para las distancias y aquí me tenéis. Sorprendidos ¿Verdad? Pero es lo mejor para demostraros que todo se puede, ahora es vuestro turno.

Se anunció por los altavoces el comienzo de la competición de relevos.

En cada extremo de la piscina dos nadadores, cada equipo en una calle, el primer nadador ya subido en la plataforma y colocado para salir en espera del pistoletazo.

Jesse Quick, se ajustó el gorro y las gafas, tuvo mucho cuidado que quedaran bien ajustadas para que al entrar en el agua no salieran volando. Sonó el disparo y salieron. Jesse supo que su fuerte era la velocidad, se sentía fuerte y empezó a nadar como la superhéroe que era. Sacó ventaja a su contrincante. Wonder Woman subió y se preparó a que llegara su compañera. Voló por encima de Jesse cuando ésta tocó la pared. Y la técnica salió en estado puro, deslizaba y agarraba el agua como el héroe en que se había transformado. Aquaman, que estaba preparado, no le gustó ver el papel que le tocó jugar. Dominó el agua pero no pudo crear distancia y en los últimos metros… Capitán América se preparó y supo que lo tenían muy difícil. Aquaman le paso el relevo y empezó a nadar y a atravesar el agua como si no hubiera agua, hubo un momento en que consiguió una pequeña diferencia pero en los últimos metros algo le detuvo y tocó la pared dos segundos tarde. Dos segundos.

En el periódico del día siguiente se publicó una foto y un comentario sobre el comportamiento del equipo perdedor de relevos, que celebró que habían perdido como si hubieran ganado, cogieron a su entrenador y lo subieron a hombros; le aplaudieron e incluso cogieron el micrófono y dieron las gracias al mejor entrenador del mundo. Que estaban allí y habían conseguido ser lo que eran, gracias a él. El juez tuvo que acercarse y dejarles claro que el equipo ganador era otro, aunque fuera por dos segundos. Pero lo siguieron celebrando e incluso se tiraron al agua con entrenador y todo. Era una locura, una bendita locura… Eso es el deporte.

MIA. Enero de 2.017.

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DELINCUENTES COMUNES.

COLABORACIÓN ESPECIAL DE LA ESCRITORA MIA.

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DELINCUENTES COMUNES

“Usted está aquí como testigo de una tentativa de robo. ¿Jura o promete decir toda la verdad a todas las preguntas realizadas en esta sala?”. “Lo prometo”. “ Tiene la palabra el fiscal del Estado”. “Usted se encontraba realizando la labor de cajera en su Entidad el día 10 de diciembre de 2012, cuando a las 11.00, se presentó un individuó a atracar ¿No es verdad?”. “No puedo asegurar la hora, no me acuerdo, esto fue hace cinco años”. “Bien, relate los hechos ocurridos de ese día”:

—Era día de pago de la prestación de desempleo, el subsidio. No quiero ni decir cómo estaba la oficina, no cabía ni un alfiler, la gente se asomaba y se daba media vuelta. Llegaba uno tras otro con las mismas preguntas” Mire si me ha venido “el suicidio” y me deja para que me “desquiten” el agua y la luz, lo demás me lo da”

—Por favor, no detalle y vaya al tema.

—Le tocó el turno a un hombre con el mismo aspecto que los demás, que llevaba una sudadera con bolsillos, las manos dentro de ellos y con una voz muy baja ,casi susurrando me dijo. “No te pongas nerviosa, no digas nada, pon todo el dinero que tengas en un sobre y dámelo, hazlo rápido”. Yo llevaba ya el día bonito, con tantas peticiones diversas de los clientes y al principió pensé que era otra más… Pero al levantar la vista y mirar su gesto serio, contraído… Me quedó claro. Me retiré del mostrador , empujando la silla móvil hacia atrás y dije en voz en alta que me repitiera lo que me había dicho para que me quedara claro. Mi objetivo era alertar a mis compañeros de las mesas. Pero estos ni enterarse, había mucho ruido de fondo y mucha gente en cola, tanto para las mesas como para caja. Viendo que nadie me hacía caso opte por coger el teléfono, pero un manotazo me hizo soltarlo y fue cuando me indicó que si no hacía lo que me ordenaba, y deprisa, me iba a arrepentir, que mirara lo que tenía, miré. Una de las manos de los bolsillos agarraba un objeto con el que me apuntaba, solo se veía el bulto dirigido a mí. Yo me puse nerviosa pero quería encontrar una salida a la situación. Miré a la cola y vi a un conocido que sabía que era un guarda de seguridad privada, le miré con angustia y con cara de pedir socorro, y sí, lo pilló a la primera y también pillo la puerta y desapareció. Opté por despistar hablando. “Pues si me deja el DNI no tengo ningún problema en darle el dinero”. “¿Qué te tengo que dar el DNI para llevarme el dinero? ¿Tu eres tonta? No quiero hacerte daño, haz lo que te digo y deprisa”. “Pues, ¿no sé si tengo un sobre grande? Porque el pedido de material no ha venido aún y no sé si me quedan”.

—Luisa, ¿Se puede saber que pasa que no avanza la cola?—Mi querida interventora, una pija tonta que en su vida ha hecho nada, pero se pavonea como si fuera la mujer más divina de la muerte, pero muy lista no es, ¿todavía no sé cómo llegó a tal puesto? A pesar que no nos llevábamos bien y, que en el pasado habíamos tenido nuestros más y nuestros menos, quise avisarla y protegerla, al fin al cabo era compañera y persona. “Este señor que quiere llevarse todo el dinero en un sobre”. “Pues dáselo, que ya vendrá el pedido pronto si nos quedamos sin sobres”. “No lo entiendes, lo que quiero decir…” “No te ha dicho la jefa que me des todo el dinero, pues me lo das”. Ésta se levantó que estaba en la otra punta de la oficina. “¿Pero se puede saber qué pasa? Es que no sabes hacer nada a derecho. Voy”. “¡NO! No vengas. En serio no vengas”. ”¿Tú me vas a decir lo que tengo que hacer? Soy tu jefa y tú tienes que obedecerme”. “Y yo te digo que me hagas caso, que si lo digo es por algo”. La cabeza del presunto delincuente parecía que estaba viendo un partido de tenis, ora un lado, ora otro lado. Estaba perdiendo protagonismo y lo peor es que nadie estaba por su petición. Mis compañeros ya estaban observando pero lo que ellos estaban observando era el encuentro frontal entre la jefa y yo. Esta se levantó y con sus tacones de infarto, su porte altivo y su traje bien ceñido que destacaba sus curvas y su tipo cuidado se dirigió hacia nosotros poniéndose a la altura del asaltante. Indicándole, “¿Qué necesitaba? Que ella se encargaría de satisfacer su petición”… Mirándome de reojo con una mirada de “luego hablaremos”. El susodicho hizo su petición. “Todo el dinero que tengáis en un gran sobre o en su defecto en una bolsa o en lo que sea..”

—.¿Ves? ¿Ves, cómo yo tenía razón?¿Ahora qué, lista? Gran jefaza.

—¿No aprenderás nunca a callar? ¿A obedecer? Esta situación es por tu culpa, porque tu deber es obedecerme y te abriré un expediente por indisciplina pero… ¿Qué te has creído? Vas a saber quién soy yo que me tienes harta desde hace mucho.

—¿Que me vas a abrir tú un expediente? ¿Tú? ¿Y tú quién eres? Un interventor no tiene esa potestad y que sepas que yo siempre obedezco y obedeceré, siempre que sea bajo las normas de la entidad.

_ ¡SILENCIO! ESTO ES UN ATRACO!. Tengo el mono y se me terminó la paciencia—sacó la pistola y en un segundo la cola de gente desapareció, ya no estaban. Desesperados por cobrar… Y el pobre, pequeño que era él, con la cara roja, encendida no apuntaba a nadie, solo llevaba la pistola orientada hacia arriba y en eso, el compañero de mesa cercano, se levantó

—Aquí no es sitio de gritar. Aquí se viene educádamente a hablar, esto no es el mercado…

—Lorenzo no te toca a ti decir eso. Yo soy la interventora y la directora en funciones, cuando falta el director, cómo es en este caso. Y seré yo la que diga lo que se dice, lo que se hace y demás… Faltaría más.

—Yo estoy con Lorenzo, y no le vas a hacer callar ni a él ni a mí. Esto ya supera los límites, y esto va al jefe de zona. No puede ser que en un momento crucial como este primen más tus ansias de poder y mando, que el buen desarrollo del problema.

—Vamos a dialogar y no ponernos nerviosos, esta situación se debe llevar con templanza y un saber estar, no vamos a hacer de verduleros y marujas, dando una imagen… Por Dios—Lorenzo dijo esto ajustándose las gafas hacia arriba y pasándose una mano por la calva.

—Si esto va a ser una sublevación a mi poder, quedáis advertidos qué vuestros puestos, desde este mismo momento, quedan en tela de juicio.

—¡BASTA! No puedo más, no puedo más. Me tenéis harto, no quiero haceros daño, me voy porque no quiero matar a nadie, qué sería la única forma de hacerme oír aquí.

Y se fue.

Hubo un silencio en el que se miraron el fiscal, la juez y el abogado.

—¿Eso es todo? ¿Ha terminado?

—Si señoría.

—Puede retirarse, o quedarse entre el público a ver el desarrollo del juicio.

—No gracias, me retiro, adiós.

“¿Ahora qué lo pienso? En este asunto… ¿Quién era el delincuente…?”

MIA. Abril de 2.017

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La primera trampa de MIA.

Colaboración especial de 2.017 de la escritora MIA.

LA ECUACIÓN.

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La ecuación.

Marina, ha sido un placer que nos invites a tu casa. La verdad que terminar el curso e invitarnos a un chocolate caliente ha sido una buena idea, así nos seguimos conociendo y hacemos un grupo variado pero muy enriquecedor, ¿no?

Estoy contigo Alejandra, además así nos conocemos más aún, conocer y sacar nuestras historias con toda su crudeza es como confesarse y pedir el perdón.

No te pases Ricardo que va a parecer esto un grupo de terapia y solo hemos estado juntos en el curso y algunas cervezas juntos. Nos caemos genial y sentimos una amistad pero de ahí que hagamos limpieza y busquemos el perdón, no te pases…

Ya estamos, si es que es juntarnos y empieza la polémica. Anastasia, en cuanto abre el pico Ricardo te gusta llevarle la contraria, ¿No conoces otro medio de comunicarte con él? Fíjate en Flor, no abre la boca, nunca sabes que está a menos que coma o ría por alguna de nuestras tonterías, ella calladita observa y así luego utiliza la inteligencia, no como los demás que siempre buscamos el lio.

Bueno, bueno, Rosana, tranquila, que no es para tanto… A ver , decidme ¿Os está gustando el chocolate que os he hecho? Que conste que me he esmerado y no es un chocolate normal, he añadido condimentos a ver se sabéis decir que lleva.

Uy, Uy después de la última reunión en el bar con cervezas en las que Alejandra contó su despido del trabajo o mejor dicho su autodespido enviando un anónimo a hacienda para que investigara la empresa; Ricardo contara su desgarradora historia en la que su vecino envenenó su perro por venganza ; Marina su divorcio con el médico sexólogo más importante de la ciudad declarándole impotente, Anastasia que pasó por la cárcel por un intento de asesinato , Flor que se hizo hacker del equipo de policía local y que todavía no saben que entró en su base de datos por solo jugar y aquí la menda que os desveló que durante un tiempo soborné funcionarios por orden de mi despacho de abogados, incluso a algún político hoy famoso…¿Empezamos con algo tan pueril y tan maruja como el condimento del chocolate? Pues si que estamos en baja forma, pero bueno, a ver, en tres sorbitos que le he dado, puedo asegurar que lleva canela y algo más… Pero no lo identifico…

Rosana, has acertado, pero y los demás ¿Qué decís? ¿Qué lleva el chocolate? Vamos, qué no es tan difícil y ha quedado muy bien ¿no?

Marina, yo creo que es un poquito de Ron, algo de alcohol seguro...

Estamos de acuerdo los demás con lo que ha dicho Ricardo, algo de alcohol seguro y lástima que nos lo hayamos terminado porque repetiríamos.

Así me gusta que os lo hayáis terminado porque estaba muy bueno y así hará efecto el condimento secreto. Ya veréis como esta reunión no va a ser tan aburrida como creéis.

¿A qué te refieres Marina? ¿Qué es exactamente lo que llevaba el chocolate? Tal como lo dices, ¿ni qué llevara arsénico…?

No, arsénico no, no me pidieron que fuera exactamente eso, pero bien habría podido ser ¿Os creíais que el curso fue una forma casual de conocernos? ¿Qué el azar nos juntó? Nada en esta vida es casual, todo es por algo y ¿os habéis creído mi historia de mi divorcio? No, algo tenía que contaros ya que vosotros si me contabais vuestra vida, ¿Y cómo os lo digo suavemente? Realmente mi trabajo es hacer la limpieza para alguien poderoso sin escatimar en los efectos colaterales. Así que yo os he conocido solo para eliminar a uno de vosotros por orden de alguien y lo siento mucho por el resto, pero no me iba a poner exquisita y así me sirve la muerte de los demás como tapadera para el verdadero asesinato. Lo siento chicos, voy a desaparecer porque os queda solo unos minutos …

No jodas, imposible. ¿Nos estás diciendo que nos has envenenado solo para matar a uno de nosotros ? ¿A quién?

“Abur”, por cierto esta no es mi casa, y tenéis tiempo para despejar la incógnita, es una simple ecuación…

¿Se ha ido? Muy bien. ¿Son quince minutos lo que tarda el medicamento para que parezca un ataque al corazón? Entonces la pillará conduciendo. Perfecto. Hay que ser imbécil para liarse con tu jefe mafioso y pretender que su mujer se iba a estar quietecita. En fin, ¿el placebo del chocolate que es, azúcar en polvo?

-Anastasia… ¿Tú lo preguntas? ¿No lo comprobaste…?

Enero de 2.017 MIA.

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“BIENVENIDA A LA VIDA” Historia de Navidad.

Colaboración especial de la escritora y amiga   MIA.  

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BIENVENIDA A LA VIDA”                Historia de Navidad.

Era la noche de fin de año y una vez más estaba sola y sin planes. Me había prometido que tenía que estar despierta hasta la media noche para tomar las uvas con las doce campanadas. No como el año anterior, había que despedir el ciclo del año y dar la bienvenida al año nuevo.

No me iba a tumbar a ver la televisión porque seguro me dormiría. Tomé un baño de espuma y abrí una botella de cava, que porras, a ver si conseguía sorprenderme a mí misma. Con la copa en la mano puse música, “Saturday Night Fever” Bee Gees y me transporté a mi época de sueños e ilusiones. Subí el volumen y decidí vestirme según me sugería la música… Fui sacando una medias negras con liga, unas braguitas negras de encaje, regalo de las amigas que nunca te pones porque son muy delicadas y un sujetador “push-up” de fondo de armario, que siempre te da vergüenza ponerte. Di otro sorbito y me observé en el espejo con mirada picaresca. No hay nadie, así que puedo atreverme a más y es mi momento, le falta un collar largo de perlas y el antifaz que se dejó mi sobrinita le vendrá perfecto.

Cuando me subí a los tacones de infarto vi en el espejo como éstos daban paso a una piernas enfundadas en unas medias finas de seda negra que terminaban a medio muslo, con unas ligas de encaje frontera con el blanco de la piel. Ascendiendo se llegaba a unas braguitas casi transparentes que moldeaban una curva de verdad, de la cintura a las caderas. El collar juguetón llegaba al inicio del encaje de la braguita y decoraba el sujetador que mostraban unos pechos subidos y cerrándose en un “canalillo” la mar de sugerente. Y viéndome con el antifaz me pregunté: ¿Dónde está ahora la pazguata y tonta clásica ? ¿Eh? ¿Dónde?

Un gran foco desde el balcón del dormitorio iluminó toda la habitación y seguidamente entraron dos bomberos. La puerta del dormitorio se abrió de golpe y entraron dos policías. Fueron segundos de estupor, Laura no daba crédito a lo que pasaba, ella que siempre estaba sola en su casa. Los policías y los bomberos en segundos la miraron de arriba a abajo y reaccionaron con normalidad profesional. “Rápido, debemos entrar a la casa de sus vecinos por el patio común, le han entrado a robar al matrimonio anciano y han apuñalado al marido. Nos ha avisado su mujer pero algo ha pasado porque no contesta a las llamadas y no sabemos si están los ladrones dentro”. Todo fue rápido, saltaron por el patio a la ventana de los vecinos. Gritos de “Policía”… No hubo disparos… Pronto llegó una ambulancia.

El señor mayor tenía un corte en el brazo y su mujer estaba desmayada encima de él, los dos estaban muy delicados y gracias a la rapidez se los llevaron al hospital.

Una vez pasado todo el movimiento, Laura no sabía como reaccionar, tuvo que quitarse el antifaz e identificarse. Se hicieron todos los trámites y tuvo que explicar que no oyó nada por la música. No, no iba a ninguna parte, ni esperaba que viniera nadie. Sí, vivía sola. Ningún comentario sobre el vestuario. El que llevaba el interrogatorio, echó un vistazo y se fue haciendo una ligera idea.

Le desearon un Feliz Año y el autor del interrogatorio, mientras ella iba subiendo el color de la cara de rojo a intenso rojo, con mucha dulzura le dejo una nota:

” Siempre hay un momento en la vida que debemos atrevernos con una locura, es signo de vida, y tu lo has hecho. Bienvenida a vivir”

Y un número de móvil en que se añadía

En una hora termino el servicio, por si quieres empezar este año conociéndome.

MIA. Diciembre de 2016.

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LA ENFERMEDAD.

Colaboración especial de la escritora MIA.

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LA ENFERMEDAD …

Llevaba varios días con dolor de cabeza al despertar, mi hermano Raúl no le dio importancia, seguramente debía ser el cambio del tiempo me decía y debía tener razón porque pronto vendrían las lluvias. Me vestí rápido con mis vaqueros, camiseta y camisa grande a cuadros que llegaba tarde al trabajo.

Vivo con mi hermano desde que murieron mis padres hace ya unos años, él es cinco años mayor que yo y la semana que viene cumplo ya los veinte; tendré una fiesta sorpresa como todos los años y es que mi hermano hace de padre, hermano y amigo… es mi única familia.

La cafetería en la que trabajo, aunque es grande, yo me encargo de servir y hacer los pedidos mientras otro compañero está en la cocina. El dueño aparece al mediodía y se queda hasta el cierre después de comer. Me gusta. Me siento cómodo, la clientela me conoce y el jefe, siempre, al final de la semana me da una gratificación por el buen trabajo, si un día no puedo ir a trabajar lo aviso y no me pone pegas.

Otra vez el maldito dolor de cabeza, si sigue así mañana me escapo y a primera hora voy al médico que me mande algo porque las pastillas de dolor de cabeza no me hacen nada.

-Lucas, que sorpresa, no sabíamos que trabajabas aquí- dos chicas rubias con una sonrisa encantadora, que no me sonaban de nada, sabían mi nombre y me dieron un par de besos cada una- te queda bien el pelo suelto, hemos entrado a tomar un café y que suerte de verte. Cuando quieras volvemos a repetir la marcha del otro día… Un café a cada una nos vendrá bien, gracias.

Las he saludado como si las conociera pero estoy casi seguro que me están confundiendo con otro. Han seguido con risas y mirándome de reojo. Y otro par de besos al irse.

El día ha sido como el lunes que se esperaba, ejecutivos a primera hora para el café, a media mañana las amas de casa que han terminado su gimnasio y vienen de tertulia ante un zumo, hablan de los hijos y familia, se desahogan como buena terapia que es y se marchan felices. Ya al almuerzo vienen trabajadores que nos le da tiempo a ir a sus casas y prefieren nuestro menú, casi siempre son los mismos y puedo llamarles por sus nombres y preguntarles por la jornada laboral. Algunas veces me cuentan alguna anécdota de clientes; la verdad es que la realidad supera la ficción, no me aburro nada y siempre acabamos echando unas risas.

A la hora del cierre veo al jefe muy callado, debe haberle pasado algo, espero por si quiere contarlo, entre nosotros ya existe confianza

-Lucas, ya hace dos años que trabajas aquí y eres de mi plena confianza y sé que eres buen muchacho; sé que estás en la edad de disfrutar pero…

-¿Pasa algo? ¿Se me ha olvidado algo o he hecho algo sin querer mal?

– Verás, varios clientes me han comentado que te han visto de noche hasta altas horas de madrugada de juerga, con chicas… y bebido. Yo les he contestado que si te han visto es que ellos estaban allí, pero claro, al decirlo varios distintos y en distintos días es que parece ser que no te pierdes ni una…

-¿Yo?, pero… si solo salgo los fines de semana. Pregúntale a mi hermano, yo entre semana no salgo, tu sabes que me gusta el deporte y lo hago por la tarde , luego a casa. Y los fines de semana salgo con los amigos, eso sí.

-Sí, si lo sé, … pero como últimamente estás cansado, agotado y con dolor de cabeza, he pensado…

-Sí, sí que es verdad que no me encuentro bien, pues mañana voy al médico. Vendré más tarde, ¿Vale?

Al llegar a casa no le dije nada a mi hermano para no preocuparlo ya que parecía muy pensativo últimamente. Y me fui pronto a la cama.

La cabeza me iba a estallar, me levanté temprano y al mirar al espejo no me reconocí, algo me pasaba, me encontraba muy mal y seguro que estaba enfermo. Dejé una nota a Raúl que me iba al médico y que luego le llamaría. No quería despertarlo.

Esperé en Urgencias un buen rato; me hicieron varias pruebas y volví a esperar resultados, no quería pensar pero la verdad que el miedo empezó a instalarse, me cuidaba, comida natural, deporte, salía poco por las noches…

El doctor apareció con cara preocupada y me hizo entrar en su despacho, llevaba informes en la mano y estuvo un rato en silencio pensando

– Doctor, por favor , ¿qué pasa?

-No lo entiendo. Tu estuviste en este hospital hace unos meses a vida o muerte por un accidente. Te dábamos por muerto y milagrosamente en dos días te recuperaste gracias a tener un cuerpo joven y saludable y ahora… ¿La analítica me dice que das positivo en casi todas las drogas y en alcohol? ¿Eras una persona sana, vuelves a vivir y decides arruinar tu salud?…

-¿Cómo dice? ¿Yo en el hospital por accidente? ¿Yo, tomo drogas? ¿Yo, alcohol?… ¿Está seguro? ¿Yo?… no puede ser- vértigos, incredulidad y mareo me hicieron tambalearme y me tumbaron en una camilla donde cerré los ojos y no sé el tiempo que pasó.

Abrí los ojos y estaba a mi lado mi hermano con lágrimas en los ojos, me abrazó y me susurró que me tenía que contar una historia:

-Era nuestro primer día de vacaciones y teníamos montado todo en el coche para irnos a escalar dos semanas; yo iba conduciendo y tú me ibas contando la anécdotas del trabajo, siempre has sido muy gracioso e íbamos riendo. No iba rápido, pero de pronto, de la nada, apareció un kamikaze en sentido contrario y con reflejos lo pude esquivar, nos salimos de la calzada y dimos tres vueltas de campana hasta que un árbol nos paró. Con la mala fortuna que tú te golpeaste la cabeza y lo supe en ese mismo momento. Me volví loco, eras lo único que me quedaba , te quería más que a mi propia vida. Grité, imploré, invoqué al Diablo para que me llevara a mí en vez de a ti… y se que me escuchó; no lo creí, pero se que me escuchó, pero no como yo quería:

Durante el día tu cuerpo te pertenecería pero las noches eran para él.

Dos días después salías del hospital como nuevo y sin recordar el accidente y pensé es una oportunidad, incluso en tu trabajo no llegaron a enterarse… lo mismo podías vivir sin enterarte de lo que pasara por las noches…

Hubo un silencio en el que llorar nos hacía cómplices del momento y apareció la gran pregunta :

-“Entonces, ¿Quién soy yo ahora?”

 

MIA. Octubre de 2.016.-

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“UNA GRAN RESPONSABILIDAD”

Un pellizco imaginativo de la Escritora MIA.

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COLABORACIÓN ESPECIAL DE MIA

“Una gran responsabilidad”

Su padre no se portaba bien con su madre y él se refugiaba en los comics. Un día un conductor borracho dejó a su madre viuda y a él huérfano. A él no le picó un bicho para adquirir fortaleza pero el deporte, escalada, boxeo, travesías, bicicleta e incluso artes marciales se lo dio. Si que también tenía una inteligencia superior a la media y se inclinó por la física y química en su último año antes de la Universidad. A él también le costaba relacionarse con sus compañeros de estudios y trabajaba para ayudar económicamente a su madre a pagar el alquiler; daba clases particulares a los dos hijos del alcalde, dos mellizos, Carla y Alex, dos cursos por debajo del suyo.

La primera vez que entró en la casa no dudó que significaba el término mansión. En la misma entrada partía a un lado una larga, amplia y enroscada escalera de mármol blanca que te transportaba a la zona superior de los dormitorios. Junto a la escalinata la zona se repartía en varias dependencias; la cocina con un pequeño comedor con una superficie de cincuenta metros cuadrados se quedaba pequeña ante las estancias de biblioteca, salón , jardín cerrado y sala de masaje y entrenamiento. Las superficies resaltaban por su suelo de mármol y por la amplitud de espacio despejado. Hacía que la casa fuera más majestuosa.

Lucas no esperaba que la primera impresión que le dio la casa se transformara en un clima familiar con los dos hermanos y su madre; las clases las daban en la cocina y mientras daba las lecciones y corregía ejercicios a Matilde le gustaba cocinar algún bizcocho o galletas para terminar en una cálida merienda con sus hijos y él, el profesor. Ella cocinaba y escuchaba el avance de sus hijos, asimilaban con risas y algún que otro acertijo que siempre sacaba de la chistera Lucas. El olor del bizcocho y del chocolate recién hecho anunciaba que la clase estaba a punto de finalizar. Recordaba que esas tertulias eran reñidas por los distintos puntos de vista, no se ponían de acuerdo pero siempre descubrían una nueva versión de ver las cosas y de la mejor forma, con el estomago lleno.

Durante el primer trimestre solo vio al alcalde un par de veces que se lo cruzó en la entrada. Amable, educado y escueto en palabras halagaba los buenos resultados de sus hijos y le animaba a seguir en ese camino. Nunca entraba en la cocina, siempre estaba de reuniones o comidas de trabajo como buen político.

Ya en el segundo trimestre se sentía parte de la familia, y él que nunca tuvo hermanos ni resto de familia que no fuera su madre a la que adoraba empezó a sentir que sus sentimientos se ampliaban a algo parecido.

Un día entró en la cocina el señor alcalde y el aire cambió radicalmente. Matilde nerviosa, no paraba de tocarse las manos y preguntarle que necesitaba, Carla y Alex no levantaron la mirada de los ejercicios y los pocos minutos que estuvo fueron como un cuchillo al deslizarse para cortar. Frio, seguro y mortal. Así se sintió en el ambiente.

Ya estaban cerca de los exámenes finales y en las clases no aparecía Matilde; no se encontraba bien, no más explicaciones. Carla y Alex estudiaban duro pero últimamente ya no había meriendas ni conversaciones en las que discrepar.

Y fue una tarde que al entrar salió Carla llorando pidiéndole ayuda porque no sabían que hacer ella y su hermano. Se encontró que Alex estaba recogiendo del suelo el cuerpo de su madre lleno de morados y la cara desfigurada, un ojo hinchado sin poder abrirlo y la boca llena de sangre. Matilde acariciaba la cabeza de su hijo mientras intentaba ayudarlo para que no cargara con todo el peso de su cuerpo. Entre los dos varones la llevaron a la cama mientras Carla entre sollozos empezó a limpiar las heridas y casi sin voz Lucas preguntó:

-¿Quién ha sido? . Vuestro padre , ¿Verdad?- con ira contenida…

-Sí, cuando se enfada…y nadie debe saberlo porque se enfadaría más – entre hipos y lagrimas iba contando Carla; su hermano lloraba en silencio mientras besaba la mano de su madre, la única parte sin morados o sangre -, la primera vez fue hace un par de años que delante de nosotros le pegó una bofetada y ante la sorpresa todos nos callamos mirándole incrédulos. Mamá lo miró y le dijo que ahí se había acabado ser su esposa. Esperábamos un arrepentimiento…y en vez de eso…cogió nuestra mascota, un conejito enano blanco…con voz neutra nos explicó que allí mandaba él y que si alguno intentaba desobedecer o hacer algo contra él podría pasarnos lo mismo que al conejito…y oímos crujir su cuello.

La reacción de Lucas fue hermética, se incorporó, calló unos segundos y pidió a Alex que le dejara entrar en su dormitorio, que necesitaba un poco de ropa y que tenía que salir. Carla y Alex entendieron que cada uno reacciona de distinta forma ante el dolor, no comprendían lo que buscaba Lucas pero accedieron y ya solo pensaron en su madre, en limpiar las heridas y en llorar.

Lucas sabía que Alex tenía muchos disfraces de fiestas, carnavales,…

* * * * *

Al día siguiente en primera página de los periódicos:

Spider-Man , ayer tarde, irrumpe en plena reunión del ayuntamiento y sin que la policía pudiera evitarlo levantó en peso al alcalde , lo lanzó a la pared y le estuvo golpeando en la cara hasta dejarle un amasijo de carne y sangre, tres costillas rotas y los testigos decían que solo paraba para hablarle al oído. Rodeado por la policía se escapó por la ventana escalando el edificio y a pulso por la cornisa desapareció. Al cierre de esta edición el alcalde se encuentra en coma con pronóstico reservado”.

Una semana más tarde, en el funeral del alcalde, al dar el pésame a la familia, Matilde lo abrazó y mientras recibía las condolencias acarició los nudillos desollados de éste sin articular palabra y con lagrimas en los ojos. Su cara tenía todavía morados de la caída de las escaleras según le dijeron.

Esa noche como cada noche desde hacía una semana le costaba conciliar el sueño y lo que se lo impedía era una semilla que empezaba a germinar dentro de él: repetía una y otra vez las imágenes de los golpes y la sangre que salía en explosión, un deleite y un disfrute como nunca había tenido por la propia crudeza. Recordó una frase:

“Un gran poder, conlleva una gran responsabilidad”

Septiembre de 2016.  MIA.

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EL SUEÑO DE SU VIDA.

Colaboración mágica de la Escritora  MIA.                       VIVE UN SUEÑO.

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EL SUEÑO DE SU VIDA.

Ya había nacido con una malformación física, una mano no desarrollada que se quedó en una especie de mano infantil. No le impedía tener una vida normal, solo ante la vista destacaba la diferencia de manos y en la rutina del día a día le recordaba que ella era “especial”. Si ella no le hubiera dado importancia , o lo hubiera aceptado sin estar pendiente, la gente la hubiera seguido en ese camino, pero, la baja autoestima y los complejos dominaron la situación.

Solo faltó esa mañana primaveral a sus veinticinco años estar en el hospital y le diagnosticaran un tumor en el ojo. Oía como el doctor le hablaba, su madre le cogía la mano y algo se estaba decidiendo, eso era seguro, pero ¿El qué? Ni idea, porque ella oía y veía el movimiento de sus bocas pero no entendía. Pasaban los segundos, los minutos y las caras se le acercaban con sonrisa amigable esperando una respuesta de ella., ¿Respuesta?, y volvían a esperar. Sí que había oído que tenía un tumor cancerígeno en el ojo y que lo mejor que le podía ocurrir era perder el ojo. Su vida. Su vida, por Dios. Su vida no había seguido los cánones estipulados; no se había peleado de pequeña, el muñón le acomplejaba tanto que se retiraba antes de defender lo suyo; no había coqueteado ni tenido flirteos en la adolescencia porque daba por perdido el interés del sexo opuesto; no llegó a tener novio y su centro en la vida eran sus estudios postgraduados y su laboratorio, su gata siamesa, su familia y tres amigas de la infancia que ya habían formado familia. Su espectacular vida le hizo resbalar alguna lágrima que se confundía con la noticia dada. ¿Qué se supone qué debía hacer? ¿Qué actitud? Te dicen de pronto que ya que no tienes vida, ¿Qué tal añadir un cáncer? ¿Y cómo se asimila eso, porque claro que te venga a la memoria los anuncios de luchar, de creer en ti y de ser optimista es cojonudo para el que sepa , pero para alguien que se ha pasado la vida renunciando a todo y no sepa nada de lucha, ahora, ¿qué más puede renunciar…? Y ahí sí, las lagrimas resbalaron y cayeron con fluidez, una fluidez que se llevaba su vida.

La operaron y la primera noche durmió en el hospital sedada y tranquila. Se despertó y sabía que no tenía un ojo, o que ya solo tenía un solo ojo. No estaba sola en la habitación , tenía una compañera de cama, era una habitación de dos camas separadas con una cortina que se corría para ciertos momentos.

No quería abrir el ojo, ni que supieran que estaba despierta, su madre estaba con ella, era el tiempo que dejaban a los familiares estar.

_Anda, mira que es guapa la chavala, si ya debe estar para despertarse, si lleva durmiendo siglos, ya la deberíamos despertar que encima que solo somos dos al menos “chasquear” un poco¿ no? _la compañera era una chica joven de unos veintitantos años claramente vulgar y de aspecto dejado, gordita, grande y con una cara redonda con dos ojos “como dos puñaladas en un tomate”, negros como el tizón, de labios carnosos sin una forma determinada así que lo primero que venía a la mente al verla era boca de besugo. No se podía detallar más de ella porque ya acaparaba la descripción dicha y el resto pasaba a segundo plano.

Y volvió a decir:

_ Señora_ dirigiéndose a la madre de Ángela-, su hija es muy guapa, ¿Cómo se llama? Mi nombre es Josefina para servirle a usted y a Dios, ¿Qué le ha pasado? A mí me han quitado un riñón…y es muy largo de contar, pero claro aquí que podemos hacer que no sea contarnos nuestra vida , ¿Verdad?

_Ángela, como yo. Un cáncer en el ojo y por eso han tenido que extirparlo.

_Ah! muy bonito nombre, muy celestial, el mío es más clásico. Pues menos mal que lo han pillado a tiempo y se lo han podido quitar, si es que la tecnología hoy en día es rápida, y ya verá con un parche se le va a quedar la niña sensual y todo.

Josefina fue describiendo a sus dos niños, de cuatro y dos años, a su marido, cómo se conocieron y a su suegra que vivía con ellos que gracias a ella estaba tranquila en el hospital sabiendo que los estaba cuidando. Le habían diagnosticado un cáncer y de ahí el quitar un riñón, se sabía de memoria todo lo que tenía que hacer al salir del hospital: paseos cortos, subir y bajar escaleras, nada de esfuerzos, dieta variada e ir incrementando el esfuerzo…había riesgo de insuficiencia renal y sangrado. Pero ahí estaba ella con una sonrisa de oreja a oreja pendiente de su nueva compañera. Estaba claro que no iba a dejar a Ángela seguir durmiendo mucho más.

La madre de Ángela se sintió en la obligación de contar también su situación. Sus hijos: Ángela era la mayor de cuatro hermanos, veinticinco años, su hermano Ricardo de veinte años y los mellizos, Laura y Pablo, de quince años. Su marido marino mercante viajaba mucho así que durante temporadas de meses ella estaba sola y al cargo de sus hijos. Su hija era licenciada en química y matemáticas , carreras que estudió a la vez. Tenía su propio laboratorio de análisis clínico.

Ángela despertó para que su madre no contará ya más, y después de saludar y sentir todos los mimos de su madre , ésta tuvo que marcharse pues el tiempo de visitas ya había terminado.

Se encontraron solas.

Ángela quería hacerse invisible y Josefina buscaba relacionarse; al principio con la mirada, no surtiendo efecto empezó varias conversaciones que Ángela fue esquivando con monosílabos, gestos, y algún sonido fácil de interpretar. Cambió de táctica. Y comenzó a relatar su vida sin esperar preguntas ni interés. Le contó como ya de pequeña ,la mayor de siete hermanos todos varones menos ella, tuvo que limpiar, cuidar, educar y consiguió estudiar a la misma vez hasta conseguir el mínimo de estudios requeridos para trabajar. A sus dieciséis años ya trabajaba y aportaba dinero al hogar. A los dieciocho conoció al amor de su vida. A los veinte fue encargada del supermercado de su barrio y se casó. A los veintidós tuvo a su primer hijo y dejó de trabajar hasta que nació su segundo hijo a los veinticuatro; puso un cuarto en su casa para leer las cartas del tarot. Descubrió en el parto de su segundo hijo que tenía un Don, podía ver el destino de las personas y cada día que pasaba se hacía más sabia del ser humano, algunas veces podía susurrar en sueños a personas para que encontraran su camino. Tenía miedo a que la llamaran bruja así que puso el chiringuito de leer el tarot que estaba muy aceptado y así podía asesorar tranquilamente sin entrar en los sueños de la gente.

El respingo de Ángela se hizo notar. Se quedó sin habla pero se quedó con la boca abierta y mirando en tensión. Su pelo anaranjado y rizado se esparcía por toda la almohada , destacaba su piel blanca , el color de sus ojos eran claros tal vez un verde oliva si se pudiera definir, llevaba una venda en el ojo derecho que indicaba dónde había sido la operación y que tapaba parte de la cabeza. No era muy grande y se la veía muy frágil tapada con las sábanas del hospital.

_La verdad…es…que…no creo…mucho…en eso.

-Entiendo, no crees. Vale.

Al cabo de varios minutos de silencio:

_Yo ..no he tenido suerte…toda mi vida he tenido un defecto físico que no me ha dejado ser atractiva…y ahora …si salgo de esta.. .más horrible voy a estar…es fácil de “ver” mi futuro-

– ¿No me digas que vas a dejar que tus decisiones y tu destino las decida la belleza?. ¿Si eres bella puedes con todo y si no hay belleza no hay nada? Ostia, ¿pues me has mirado a mi?…!Vaya con la culta! ! Y tiene dos carreras, muérete!

Impactó. Jamás nadie le había hablado así, ni siquiera pudo interpretarlo, esa chica era de su misma edad y casi sin estudios y la había dejado …

Dejaron de hablar y empezó un protocolo de enfermeras preparándolas para dormir. Era su segunda noche.

Y empezó su sueño…

Estaba delante del espejo pincelando sus pestañas con rímel, estar tan cerca de sus ojos le hizo tener un escalofrío. Miró a ver qué tal le habían quedado y la verdad es que se veía bonita. Terminó de ponerse varios anillos en sus dedos finos y largos, las uñas pintadas de rojo sangre y…sonó el móvil. Su madre.

-Ángela, no olvides que mañana sábado llegan por la tarde las hijas de mi prima, tus primas segundas, prometiste recogerlas en el aeropuerto. Ellas te reconocerán les he enviado una foto tuya. No te molestarán mucho, solo van a estar tres días y son más o menos de tu edad. Seguro que os lo vais a pasar muy bien.

-No te preocupes, no se me olvida. Voy con prisas …

-Muy bien . Ya hablamos, un beso

Se quedó unos segundos delante del espejo observando la imagen que le devolvía… muy reconfortante.

Ese sábado amaneció con un color azul en el cielo profundo y una temperatura tan agradable que uno solo podía pensar en terracitas para tomar algo y disfrutar del tiempo. Los colores parecían de cuento, todo muy intenso. No se le había olvidado recoger a sus primas.

Y de pronto aparecieron ellas dos: Una, alta, esbelta, pelo largo con volumen hasta la cintura, movimiento seguro y una cara con un toque exótico al tener los ojos rasgados y de un color azul turquesa que la hacían muy interesante , la sonrisa grande …. Y la hermana, todo lo contrario, gordita, altura media, su cara con muchos mofletes y unos ojos “como dos puñaladas en un tomate”, se la veía resolutiva y con una sonrisa como la de su hermana…transmitía alegría.

Despertó un poco agitada y temprano, sí, estaba en el hospital, sí, ahí estaba su compañera de cuarto, sí, había sido un sueño y se puso a recordar el sueño con esa nostalgia de saberse atractiva sin tener que esconder…y pensativa le dejó el sueño, se había quedado a medias y de pronto recordó algo. No, no podía ser ,no, seguro que no.

_Josefina, ¿Estas despierta?

-Puede ser que sí. Buenos días

-He tenido un sueño muy raro, y…me ha parecido que estabas.

_ Uy, imposible. Tu no crees en esas cosas

Entró en ese momento una enfermera con mucha energía poniéndolas al día que tenían que desayunar , arreglarse y estar preparadas para cuando llegara el equipo médico y después dejarían el tiempo de visitas.

En el desayuno Ángela estaba algo más relajada y abierta e incluso le ofreció sus galletas a su compañera, comentaron el desayuno, e igualmente hubo un momento que hicieron un juego de frases que les llevó a la complicidad. La enfermera las miraba de reojo y les regañó porque le parecía que estaban jugando con la comida. Josefina con sus chistes fue creando un ambiente distendido y al mismo tiempo de complicidad que la propia Ángela se sorprendió y se asustó cuando se oyó a ella misma decir un chiste

_ No te voy a guiñar un ojo porque sólo tengo uno y no se va a entender

Era la primera vez en su vida que hacía un chiste y de ese calibre.

Llegó el momento de la visita médica. Apareció todo un equipo de cinco médicos que en el mismo momento de entrar el aire se volvió profesional y serio. Normal, pensó Ángela, esto es serio y el futuro es incierto, no es para tomárselo a broma. Primero rodearon su cama y comentaron pasando la palabra unos a otros, por el tono de voz estaban considerando varias opciones. El jefe del equipo le resultaba familiar …Fue muy amable y le indicó que había acertado al pensar que estaban decidiendo, sonrió y le dijo que se pasaría luego más tarde con todo más concreto.

Y lo mismo con Josefina, nada más rodearla está soltó:

_Ángela, ¿te has fijado?, ¿Cuando vas a estar en otra rodeada solo por hombres y todos tan interesantes? -consiguió las sonrisas de todos inclusive la de Ángela, la atmósfera seria dio paso al relax, también pareció que decidían una opción, y pusieron su granito de arena al carácter jovial de Josefina con alguna frase con chispa; y ésta se las devolvió diciendo que no se movería del sitio esperándoles mientras les guiñaba un ojo. No había duda, por dónde pasaba enamoraba, un lujo de chica.

Las secuencias de los tiempos iban pasando y era el turno de las visitas. La madre de Ángela apareció con ese aire de bondad y de poquita cosa, se fue directamente a besar, mimar y acariciar a su niña. Mientras entraban como si fueran cuatrocientos guerreros los dos hijos de Josefina acompañados por el padre, con mucho jaleo se oían besos, preguntas, exclamaciones de cariño y risas. Entraron poco a poco y sucediéndose los hermanos de Ángela, todos muy formales y sin hacer ruido, tal vez un poco asustados pero con una sonrisa de ánimo.

Ya a media tarde se invito a las visitas a despedirse y hasta el día siguiente.

Fue cuando entró Luís, el jefe del equipo médico y quiso hablar con las dos. Habló de lo importante que era la recuperación tras la operación y lo que influye el ánimo y las ganas de superarlo. Iban a probar que el estar juntas dos personas que estaban pasando por lo mismo daba más positivismo y más fuerza en los primeros días que llevarlas a la familia directamente. Así que si les parecía bien durante unos días en vez de irse directamente a casa estarían en el hospital conviviendo juntas y haciendo ejercicios para recuperarse. Había observado la química que había entre ellas y algo le decía que el estar juntas iba a dar algo muy bueno. Y cada día tendría una conversación con ellas.

La que más pensativa se quedó fue Ángela, era como si intentará resolver una ecuación, despejar la “x”. Pero inmediatamente al igual que Josefina confirmó su aceptación a la propuesta del doctor.

Y llegó la noche, esta vez de cuerpo cansado pero mente distendida. Las luces se apagaron y el silencio de la noche le llevaron a su sueño…

¿Cómo habían llegado allí? , era la frase que tenía atrapada a Ángela. Las había recogido en el aeropuerto, las había agradado a todo lo que proponían y de repente estaban allí .Entraron en una habitación llena de objetos que recordaban al universo y todo con el futuro, signos zodiacales… Si se echaba un vistazo en general parecía la sala del manual de una vidente; y así era, allí estaban las tres, la preciosa Carla, su hermana Laura y Ángela ante una señora lujosamente vestida con telas de sedas . Estaban con una vidente por idea e ilusión de sus primas, vidente muy famosa según le dijeron y que les había dado el honor de dar una cita.

La vidente miró una a una a los ojos. No esperó nada. Fue indicando con una voz melodiosa y en un tono que finamente hilaba la marcialidad con una exagerada educación lo que solía hacer en sus sesiones. Echó las cartas a cada una y gratamente sonrió al ver lo bien que salían la cartas, a cada una de ellas fue saliendo un futuro no esperado pero dulce y apetecible, muy reconfortante para cada una de ellas .

Y fue cuando Laura se le ocurrió que les echara las cartas al futuro de las tres juntas en esos días. Estaba de buen humor la vidente porque aceptó una petición que salía de su perfecto protocolo. Tuvo que echar hasta cuatro veces porque no creía lo que salía. Al final con un gesto contenido tuvo que dar una explicación aunque fuera inverosímil:

-Bueno, no se…pero…no acierto como se explica lo que dice ahora las cartas con el futuro individual de cada una de vosotras. Lo mismo es una metáfora…pero no la entiendo…ni se verle el sentido…

Esto… literalmente si leo lo que dicen… es… antes de que termine el día una de vosotras será violada, otra se quedará ciega al sacarle un ojo y otra se librará de todo al huir.

Hubo un silencio.

La vidente no sabía cómo dar forma a toda la información y casi parecía que quería echarlas… y con mucha parafernalia de frases, gestos con las manos, polvos esparcidos de varios colores y una fragancia puesta en el lóbulo de la oreja de cada una las puso de patitas en la calle.

Ya cuando salieron del garito de la vidente, Ángela propuso con mucho ahínco descansar en casa esa noche con una buena película y palomitas, las caras de sus primas eran de incredulidad _No te habrás creído esa historia de las tres juntas, ¿Verdad? No has visto que no se acopla al futuro de cada una, ni caso, las cartas no han sabido interpretar. Además es nuestra primera noche juntas y lo tenemos que celebrar.

Y una vez más no supo cómo estaba en un garito de música en directo, con unas cervezas en la mano brindando y con mucha gente alrededor bailando y bebiendo cerveza como ellas.

Era un sótano muy grande, en una parte estaba el grupo de música, una barra muy larga donde ellas se había puesto bastante al final para poder hablar sin la música tan fuerte, una decoración bastante austera con paredes de piedra decoradas con luces en forma de antorcha, y en el otro lado una mesa de madera clásica de billar. Nadie estaba jugando.

Estaban tocando rock de los años 70 y 80, y la verdad es que lo hacían muy bien.

La primera cerveza entró muy bien y la segunda también…y la siguiente…

Carla ni se movía para atraer a todos los moscardones de tíos intentando ligarla, y Laura iba hablando con unos y otros haciendo que la sonrisa saliera ante sus frases; Ángela parecía una piedra esperando a que la tiraran, era un imán del miedo.

Siempre se ha dicho que de aquello que tanto huyes, de lo que quieres evitar haces camino justo para encontrártelo. Y allí estaba Ángela. rígida, clavada en la barra sin mover un músculo rezando por volver a casa, destacaba entre todas las demás con sus caras risueñas y alegres. Y lo atrajo. Le entró un tío que le indicó que sus amigos y él la estaban observando desde hacía un rato y que les sorprendía ver a alguien tan seria y estatua cuando era tan guapa, y él estaba allí para demostrar a sus amigos que era solo que no había encontrado el hombre que la supiera divertir y quería una sonrisa para él.

Ángela empezó a tiritar y con esfuerzo hizo que sus labios esbozaran una sonrisa, él la rodeó por la cintura y la llevó ante sus amigos donde estaba la mesa de billar .

Carla apareció de inmediato interesándose por su prima. Los chicos quedaron asombrados y no daban crédito que un “pivón” de esa calibre había ido a su encuentro. Empezaron a animarse unos a otros, y Carla miraba de reojo a Ángela a ver cómo estaba e intentó con sonrisas y gracias calmar a los chavales, pero entre lo que habían bebido y su aparición estaban más subidos. Y apareció Laura, que con mano izquierda intentó persuadirles que se fueran con ella a bailar. Tal vez se sintieron escudados por la zona; tal vez por la oscuridad; tal vez por la sensualidad que despertaba Carla; tal vez porque querían demostrarse unos a otros lo machos que eran, entre ánimos el más lanzado se puso delante de Carla y la apretó contra la pared. La reacción de ella dándole un empujón fue el detonante, la atrapó y la sentó en la mesa de billar, pidió a dos de sus colegas que la sujetaran y le abrió las piernas, su falda se subió dejando ver sus largas y moldeadas piernas. El tipo metió primero la mano despacio recreándose en cada centímetro que palpaba y fue justo en ese momento que apareció Laura con uno de los tacos de mesa de billar. Dio un fuerte golpe en la mesa y amenazó al tipejo con darle en la cara. Los demás rodearon a Laura. Y Ángela se puso a gritar pero la música silenció su grito.

Laura no dudó, mientras Ángela no paraba de gritar, empezó a mover el taco de madera como si fuera un arma japonesa, creando un espacio amenazador para todo aquél que se acercara .Carla con rapidez rodeo el cuello de su agresor con las piernas y mientras lo estrangulaba gritó:

_ ¡Hay que proteger a la reina!

Laura se convirtió totalmente en una guerrera japonesa, se movía con una agilidad en la que la veías en un momento en un sitio y seguidamente estaba ya en otro lado haciendo volar a alguno de esos tíos. Carla se puso de pie en la mesa de billar, su actitud de pelea dejó claro un físico bien trabajado, musculado de guerrera y no dudaba en golpear, dar patadas y…

Toda la escena de golpes, movimiento y gritos se quedó paralizada .El silencio de la incertidumbre se adueño del momento cuando uno de los más forzudos rodeó y amenazó con una navaja apuntando el lagrimar de Ángela. La navaja empezó a hincarse al lado del lagrimar para sacar una gota de sangre y entonces ocurrió…

Un grito aterrador sacado de las mismas entrañas de Ángela superó cualquier volumen de la sala y mientras el alarido ronco atravesaba el recinto se enrolló sobre si misma desequilibrando al atacante y con una furia y fuerza irreconocibles en una chica de su complexión lo lanzó con fuerza a la pared. Al izarse había cambiado; se erguía una guerrera vestida con un chaleco de armadura , brazaletes en los brazos , una sobrefalda corta en tiras de piel y sus piernas moldeadas atléticamente estaban enlazadas por las cuerdas de sus sandalias. Destacaba esa inmensa melena pelirroja que le daba el toque felino y de grandeza de su vestimenta. Su cara, su gesto habían cambiado; no había miedo; había mucha furia… sin saber ni ella misma cómo lo hacía fue de uno en uno dando toques precisos y rápidos en puntos del cuerpo que los derrumbaba; sus primas se quedaron quietas y bajaron la guardia, sonrieron y mirándose entre ellas celebraban lo que estaba ocurriendo. Y cuando solo quedaba la expectación del publico que ya no estaba por el grupo de música se vio ella de pie rodeada por todos los agresores tumbados inconscientes y sus dos primas con aire marcial se arrodillaron y bajando la cabeza exclamaron :

_ Por fin, nuestra reina. ¡Has vuelto! . Nos ha costado mucho recobrarte del miedo. Tu pueblo te necesita …nos están invadiendo.

Una sombra cruzó por el suelo y desapareció sin ser vista.

Ángela supo que había vuelto a ser quien era consciente de quién era y que había sido liberada. Y volvía a casa.

Aparecieron en el pueblo donde solo quedaban viejos, niños y un grupo de hombres jóvenes, justo los proscritos, todos los que no tenían miedo. Recibieron con todos los honores a la Reina y a sus dos guerreras leales; y el que hizo el recibimiento poniendo al día de la situación fue Leo, el jefe de los proscritos pasando entonces a ser una pieza clave y necesaria para la lucha.

_Majestad, sed bienvenida y perdonad nuestra premura pero no hay tiempo que perder. Desde que le atacaron las sombras, hemos sido invadidos varias veces por ellas y ya solo quedamos muy pocos. Creo que es necesaria la ayuda del “viejo sabio” de inmediato diría yo

_ ¡Que así sea! Leo, mañana al amanecer nos acompañaras a mí y a mis guerreras a la montaña a que nos asesore nuestro viejo sabio. El resto de tus hombres que se queden a proteger la aldea… y darte las gracias por ser leal a tu reina.

Un pequeño rubor imperceptible recorrió el rudo semblante de Leo.

Y así fue. Durante dos días, el camino y la incertidumbre consiguieron una camaradería que no se hubiese pensado con un proscrito; compartieron cansancio, poca comida y protección en un camino que no conocían. Leo solo se atenía a sus reglas y a sus valores, y las puso al servicio de su reina.

Llegaron y se pusieron delante de ese viejo que durante lustros había sido la luz de su pueblo; aislado en las montañas nadie sabía cómo vivía y de dónde sacaba esa sabiduría que siempre les mostraba en los momentos más difíciles.

– Un día vuestro miedo se independizó de vosotros en calidad de sombras. Cada vez que las sombras posee a uno de vosotros os lleva en un mundo paralelo del que olvidáis quienes sois, adquiriendo ellas vuestro miedo y creciendo en fuerza. Una vida sin emociones y sin miedo hasta llegar a la muerte era vuestra suerte. Eso es vegetar y morir en vida. Ángela bienvenida del lado obscuro, tus guerreras no se lo pensaron al ir a rescatarte y venciste al miedo por eso estás aquí.

Pero eso no es suficiente. Tenéis que vencer su fuente y creador y yo os daré el arma que necesitáis. Ángela dame tu espada. A partir de ahora la espada tendrá la fuerza y valentía que tenga tu corazón y de ti dependerá …

Ángela tomó la espada sin poder dejar de mirar de reojo a Leo que estaba mirándola con admiración, esa fe en ella le dio fuerza a la espada.

Esa misma noche mientras dormían a la intemperie camino de vuelta, Leo se le acercó y le avisó que Laura había desaparecido. Amanecía cuando apareció un grupo de sombras con Laura entre ellas y delante de todos ellos una gran sombra con un parche y un muñón de mano. Dejó bien claro que soltaba a la rehén a cambio de una lucha cuerpo a cuerpo con la Reina y esa sería la gran batalla, la que determinaría al único ganador.

Despertó sudando y con todos los músculos en tensión , abrió el ojo, vio la habitación del hospital y junto a su cama Josefina que mientras le acariciaba la frente le dijo:

– La gran batalla continua en este mundo…

MIA. Septiembre de 2016.

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