RESCATE EN EL EGEO

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PLÁSTICO EN EL EGEO.

– Luis, veo que te vas adaptando bien a esto. Es una suerte, que estés aquí para el remplazo. La verdad es que yo creía que ya nadie vendría desde España.

– Bueno las primeras horas han sido de locura, y lo de esta mañana, todavía estoy temblando…

– Tómatelo con tranquilidad, eso no ha sido nada. Lo de esta mañana es lo normal, y las balsas estaban juntas, eran sobre todo hombres mayores de edad, y al ser de día, no se han producido saltos ni vuelcos al avistar nuestro barco. Una cosa limpia y segura, no todos los salvamentos son así.
– Supongo que siendo de noche ya y en esta zona encontraremos alguna embarcación.

– No tengas duda, y ahora llega la verdad, lo que nos vamos a encontrar no se puede narrar. Los tratantes turcos utilizan el abrigo de la noche para mandar botes ingobernables cargados de mujeres, niños y ancianos. Son barcazas medio hundidas repletas de personas desesperadas, que en cuanto ven nuestro foco se arrojan al mar para ser rescatadas…

– ¿Al mar con este frío?

– Sí, intentan ser los primeros, no te extrañe si ves arrojar los críos desde los botes, aquí la supervivencia, es cosa de segundos y suerte. Solo te daré un consejo, no te quedes con la cara de nadie, ni siquiera de los niños, si lo haces, mañana no tendrás cuerpo para volver a salir.

– Joder Torres, y tu ¿como como has aguantado aquí dos meses con eso?
– Volviéndome europeo.

-¿Qué?

– Sí, Luis, yo vine aquí, como español, pero con el tiempo me hecho europeo. Ahora, intento ver las cosas como si fueran un programa de noticias de la tele, lo veo todo como si se estuviera grabando con una cámara.
– ¿Y te funciona?

– Solo si no hay plástico…

– ¿Qué ….?

¡ATENTOS LOS DE POPA, TRES BARCAZAS A LAS SIETE, COJAN LOS SALVAVIDAS Y PREPARADOS!

– Vamos al lío Luis.

– ¡No veo nada!

ATENTOS LOS DE POPA, HAY PERSONAS EN EL AGUA, EL GUARDACOSTAS FRANCES YA ESTA ATENDIENDO A LAS EMBARCACIONES. RECOGAN A LAS PERSONAS DEL AGUA.

– ¡Torres, aquí, son niños, por Dios, son niños!

– Tranquilo, ya los cojo yo, Luis. Échate a un lado, prepara mantas térmicas y algo de abrigo, vamos Luis, no te quedes parado.

– Toma Torres, ¿necesitas más mantas?

– No Luis, mierda …  ¡Baja y trae los sacos de plástico!

– Joder, no …

– Baja y tráelos y quédate ahí detrás.

– Joder, Torres, hay más bolsas de plástico, que supervivientes.

– Supongo que el guardacostas frances se ha llevado a casi todos los supervivientes de los botes. Tienen que determinar, quien gobernaba las embarcaciones, a nosotros, los voluntarios, nos dejan la tarea más penosa. El plástico.

– Ahora te entiendo.

– Si, somos dos orgullosos europeos, con sus bolsas de plástico por el Egeo.

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HOMENAJE A LOLITA

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MI LOLITA LADRONA

Otra vez está aquí. Con su descaro, con su minifalda y esos ojos de miel que te desarman.

Me acordaré siempre del primer día que vino, a finales de diciembre, cuando los puestos de la rambla alumbraban el paseo. Llegó fresca y sonriente, oliendo a azahar, abriendo sus ojos de melaza y su voz de niña pizpireta.

– Por favor – me dijo helándome con su mirada- ¿Me puedes indicar donde está la sección de novela erótica?.

A punto estuve de preguntarle la edad pero su seguridad, su desparpajo, esa sonrisa de monalisa y sus ojos, me tenían hecha un flan. Me acuerdo que le indiqué entrecortada y boba. Incluso, sentí el calor de mis mejillas cuando se ruborizaron. Era yo, como una colegiala asustada, la que me sonrojé.

Y la muy bruja lo notó. Lo percibí en ese mar de miel que son sus ojos y en esa mueca engreída y preciosa que se formó en su boca, en sus preciosos y diminutos labios.

Desde entonces sabe que me tiene ganada, que soy suya, que soy su cómplice y coartada. Y no soy más porque ella no quiere. Ya viene, ya está aquí.

– Buenas tardes, voy a mirar.
– Claro, sin problema.

Yo también voy a mirar cómo te paseas por mi planta, como si fueses la reina, pizpireta y preciosa. Hoy hueles a rosas frescas y llevas marcado levemente el carmín de tu labios párvulos.

Si hija, sí. Paséate cuanto quieras, mira los libros, tócalos, sabes que te sigo con la mirada relamiéndome. Juegas con los volúmenes, los abres y cierras, sonríes pícara y me partes el corazón con esa mueca tuya, que me vuelve loca. Te agachas, y sabes que te estoy devorando con la vista. Hoy la minifalda, me permite, llegar a columbrar el negro de tus bragas. Estoy sudando, y excitada, no puedes seguir jugando conmigo de esta forma. Eres una niña mala.

Te contoneas a sabiendas, te gustas, mordiendo mechones de tu pelo mientras lees un párrafo al azar. Me vuelves loca y lo sabes y luego cuando te cansas del juego, coges con tu descaro de niña mala y metes el volumen en tu bolso. Sabiendo perfectamente que te estoy retratando con mis ojos. Descarada, que me vas a buscar la ruina.

Te acercas, dominante, con tu olor a rosas, y tus ojos de caramelo, me miras a la cara, y frunces esos pequeños labios, que sueño con besar, niña traviesa.
– Bueno, hasta otro día.

Adiós, cariño. Te digo sin decir, mirando como subes, despacio y bamboleante las escaleras, recreándote, pues sabes que te espío. Niña mala, el próximo dia que vengas, róbame a mí.

DE DRAGONES Y HOMBRES.

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DE DRAGONES Y CABALLEROS.

“El Dragón es un animal mitológico fruto del miedo de los hombres a lo desconocido”. Se lo solté así, de sopetón, mirándola a los ojos, sabía que eso atraería su atención. Se me quedó mirando esperando, y yo seguí con el rollo (estoy desentrenado, pero no tanto, si se ríe, hay tema) “A esas aberraciones aladas que podían incinerarte con su aliento solo se enfrentaban la élite de los caballeros andantes, reconocidos por su arrojo y valentía, y su manejo diestro de la espada”. “Y tú, ¿eres diestro con la espada?” me preguntó insinuante. “Señora, puede que mi hierro no sea el más grande de estas tierras, pero de mi pericia en su uso hay gloriosas hazañas cantadas por los bardos”. Y se rió, bien. Y la liaste, mal. Tu no eres un gran caballero, eres un trolero cuarentón, que ha aprovechado que tu mujer se ha ido a casa de su madre, para irte de de copas, has visto a la rubia de la barra, joven y preciosa (de noche todos los gatos son pardos) y al acercarte has observado que tenía un tatuaje en el hombro de un dragón. Y tenias que demostrarte que aún eras capaz de ligar. Caballero. Pues ahí lo tienes, te acabas de despertar, en una cama que no es la tuya, con la cabeza llena de serrín, la boca de madera y a tu lado, el dragón todavía estaba allí.

Homenaje a Augusto Monterroso.

EL DINOSAURIO PERDURA

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¿QUÉ ES UN MICRORRELATO?

Es un relato breve, reducido a su mínima esencia, pero sin renunciar a su estructura literaria. Son historias donde el narrador por rapidez expresa de forma reducida sus ideas básicas.

El microrrelato ha existido desde inicio de la literatura, y se engarza a los cuentos de tradición oral, las fábulas, las parábolas y las adivinanzas.

Grandes escritores nos han hecho gozar con los microrrelatos: Borges, Chesterton, Cortázar o Augusto Monterroso.

“Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”

Este microrrelato de Augusto Monterroso, es tal vez uno de los más conocidos y referencia académica de este tipo de literatura.

¿Qué nos quiere decir el escritor con esta historia?

Piénsala, gózala y disfruta con cada una de sus palabras. El dinosaurio seguía estando allí.

Yo humilde ignorante siempre he pensado que ese dinosaurio que aún sigue ahí es la literatura, que acompaña al hombre desde el inicio de los tiempos, y que cada vez que despiertas todavía sigue ahí.

Por favor ¿Tú que piensas?, mándame tu explicación.

PARTICIPA EN ESTA EXPERIENCIA.

 

 

 

EL PESCADOR DESCALZO

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EL PESCADOR DESCALZO.

Se iba el sol como se va la vida. La luz menguante que entraba por el parabrisas te indicó que el día terminaba, y el camino a casa se te hizo insoportable. Terminaba el día de lucha en un trabajo que hace tiempo que no soportabas, y te tenías que preparar para el ataque en corto de  una vida familiar vacía. Pasabas de luchar en las trincheras de tu despacho, parapetado tras tu mesa, a la lucha cuerpo a cuerpo con los “tuyos”. No hay descanso para el guerrero, simplemente cambias de campo de batalla. ¿Esperabas esto de la vida?.
Maldita sea, no querías llegar a casa, hoy ya ibas herido y no tenías ni el valor ni el vigor para seguir luchando. Cogiste el desvío hasta la playa, pasearías un rato frente al mar. El yodo marino a veces cura las heridas. Bajaste del coche y te encaminaste hasta la orilla, solo estabas tú, las barcas tumbadas fuera del agua, y dos pescadores remendando. En frente la inmensidad verdosa del mar Mediterráneo y un cielo enrojecido. ¿Por qué es tan complicada la vida? Te preguntaste, ¿donde me equivoqué?, ¿Cuando se jodió el Perú?, decía Vargas LLosa. Estabas cansado, herido y perdido, y venías a preguntarle al mar, menudo oráculo.
De pronto, uno de los pescadores se levantó, se situó en el sentido del ocaso, y alzando la mano replicó: “Adiós Lorenzo, hasta mañana”. Era un hombre mayor, curtido por el trabajo y el salitre, iba descalzo, y se despedía del sol, como el que se despide de un amigo, sin miedos y sin angustias.
Se me saltaron las lagrimas de envidia, es una lástima tener que recorrer el mundo entero, luchar en mil batallas, perder litros de sangre en frentes lejanos, para darte cuenta de que la verdad la tienes en tu casa.
Creemos que llevar zapatos es un avance, y no somos conscientes de que nacemos descalzo.

Dedicado a un pescador que un 26 de febrero nos dejó, para seguir a Lorenzo.
No te preocupes compañero, yo me despediré de él todos los días.
Gracias.

EL PRIMER PASO

267UNA NUEVA AVENTURA.

Un nuevo sitio para los que nos gusta escribir. Microrrelatos, pequeños bombones de literatura. Minihistorias de nuestras vidas y homenaje a aquellos grandes escritores que nos dejaron migajas, piedrecitas que nos indican el camino.

“Esta historia tiene treinta y siete moralejas; pero una de ellas es que quien verdaderamente ha dado la vuelta al mundo entero es quien está deseoso de llegar a casa; que el fin de la sabiduría es el principio de la vida; y que incluso Dios se agachó para cruzar una puerta estrecha, en la hora en que la Palabra se hizo carne.”

G.K.Chesterton.
Fábulas y cuentos.
“El fin de la sabiduría”