INTOLERANCIA.

902_Fanatismo_religioso-230511

EL BESUGO INTOLERANTE.

  • En verdad te digo, que no existe cosa más absurda que la religión. Cuna de toda intolerancia, castradora del conocimiento humano, una vulgar tapadera ideológica para propagar el clasismo y el dominio de los poderosos sobre las clases productivas.

Mi amigo Álvaro, se iba poniendo cada vez, más rojo, más tenso. Y en el momento central de su discurso, golpeó la mesita de la terraza, con tal golpe, que hizo tambalear los vasos, y bailar las aceitunas.

  • Bendita razón la tuya, que es defendida con tanto ardor… – le dije riendo.
  • Ya tenemos aquí el candor del Padre Braun – y dijo esto con el retintín fastidioso de un fraile Franciscano.
  • Te acoges a “sagrado” – le dije – Sabes perfectamente que si me atacas con Chesterton, me tienes ganado. ¿A qué viene esa diatriba categórica contra la religión? ¿Qué ofensa te hemos hecho los creyentes? – le pregunté con mi mejor sonrisa.
  • Y tú me lo preguntas, traidor… – me miró como si me viera por primera vez – Desde que te has divorciado y visitas a esos gurús de la psicología terapéutica, te has dejado engatusar por el “buenismo” tontaina de la religión redentora. Has visto la luz, hermano… – y volvió al tonillo misionero.

Lo miré fijamente, con risa contenida, y de un trago me bebí la cerveza sin alcohol que ya empezaba a estar caliente.

  • No hay cosa que más miedo me dé que un cura – le dije – Y tu vienes hoy con tu sotana nueva, recién planchada.
  • No me hagas lo negro blanco, Pablo, que nos conocemos… Me molesta tu actitud, y lo sabes. A veces creo que no te conozco, que eres otra persona. Y todo lo trae la mierda de la religión, y lo sabes…
  • ¿Qué te molesta, la religión o yo? – le pregunté mirándolo a los ojos.
  • Sabes perfectamente que tú no eras así. De pequeño fuiste monaguillo, por obligaciones del guión, pero tú siempre has sido un hombre libre, un pensador libre, un amigo de la razón… ¿y ahora?… Te veo… y no sé qué pensar, te has convertido en el cordero de Dios…
  • No estoy aquí para quitar el pecado del mundo. Solo estoy luchando por perdonarme a mí mismo…
  • ¡Lo ves!…. Que mierda de galimatías estás diciendo… mi amigo nunca hubiese dicho esa gilipollez…
  • ¡Mírame, Álvaro, soy yo! Soy tu amigo desde que éramos niños, soy yo. Pero claro que he cambiado, me ha oxidado la vida. Mi piel no es la misma, mi pelo ha sido cortado mil veces, y desde hace diez años llevo bigote. Eso es la vida, cambiar… ¿Acaso eres tú una piedra a la que no le afecta el paso del tiempo, el agua, el sol y el viento?… ¿De qué material estás hecho?
  • Pero tú no eras así, tú eras un tío inteligente, con una buena vida, con una buena casa, con un buen trabajo… ¿Y mírate ahora?…
  • “Todo esto te daré, reinos y poder, si te postras ante mí”…
  • Lo ves… Te han lavado el cerebro… Desde que estuviste en ese sitio de San Juan de Dios, tú no eres tú. Y perdona que te lo diga, pero esa mierda de la religión te va dejar en la puta calle. Tienes que luchar por lo que es tuyo, tomar las riendas…joder, Pablo, eras un tío que daba miedo, y ahora, no sé si darte cinco euros de limosna.
  • Haz lo que tu corazón te diga. Yo siempre voy a ser tu amigo… Es verdad que he cambiado, pero no por la religión, sino porque no soy un hijo de puta intolerante como era. La intolerancia no tiene que ver con la religión, sino con el hombre, con su capacidad de ser humano, de ver el sufrimiento de los demás, y el suyo propio… La sotana de la intolerancia la llevan curas y seglares, los que no se cuestionan nada, los que no quieren que cambie nada, los que necesitan que después del tres, siempre (SIEMPRE) venga el cuatro…
  • Es que la ciencia y la razón nos dicen con claridad que tras el tres viene el cuatro, y eso no hay Dios que pueda cambiarlo…
  • Te quiero mucho, Álvaro, pero eres un besugo intolerante. Desde hace años la ciencia ya no tiene tan claro la interpretación Cartesiana de la realidad. Hay teorías científicas que se basan en la búsqueda de un gato vivo o muerto en una caja, el famoso gato de Schrödinger. Interpretaciones de la realidad, después de tantos siglos hemos vuelto a la caverna, para disfrute de Platón… Y en cuanto a la razón, menuda furcia, esa meretriz viene prometiéndonos que los avances tecnológicos harán que el hombre trabaje menos desde el renacimiento. Hace años, que el capital la compró y la puso a su servicio. ¿Cuántas horas trabajas ahora Álvaro? ¿Diez? ¿Doce?… ¿Dónde está tu becerro de oro?…
  • Total que ahora lo moderno es ser católico, apostólico y romano ¡Anda ya!
  • No entiendo de modernidades, tengo ya demasiados años. Pero lo que si tengo claro, es que hay algo bueno en el humanismo cristiano, no te hablo de la Iglesia, y sus representantes en la tierra. Siempre he pensado que Jesús de Nazaret le gastó una broma a Pedro cuando le dijo que era la PIEDRA sobre la que edificaría su iglesia. Debió de ser un cachondo el nazareno, siempre hablando con parábolas, que te dejan ese regusto de chascarrillo para niños, chistes de viejos… Pero siempre los discípulos son más tontos que sus maestros, y en el mantenimiento incólume de su mensaje se encierra el vicio de la intolerancia. ¿Has leído alguna vez El Gallo de Sócrates de Leopoldo Alas Clarín?… Es un relato magnífico que explica claramente hasta donde somos intolerantes y tontos en nombre del mensaje de otros…
  • De verdad que ahora sí que no entiendo nada…
  • Álvaro respóndeme solo a dos preguntas y nunca más hablaremos de este tema…
  • De acuerdo.
  • Primero, si Jesús, era hijo de Dios, un ser supremo ¿Por qué duda en el monte de los olivos? ¿Por qué grita “Padre mío porque me has abandonado”, cuándo sufre en la cruz?
  • Sabes que no soy teólogo…
  • Pero eres hombre… Te lo pondré más fácil ¿Si Dios es omnipotente por qué tuvo que utilizar a una mujer humana para tener un hijo?
  • No tengo repuestas para eso…
  • Sencillamente porque no eran curas, no eran intolerantes… Como bien dice mi gran maestro Chesterton “incluso Dios se agachó para cruzar una puerta estrecha, en la hora en que la Palabra se hizo carne”.

Anuncios

LA NIÑA DEL PELO ROJO.

PELO ROJO

LA VERDADERA REVOLUCION.

Al final de su libro Lo que está mal en el mundo, G. K. Chesterton alude a una ley promulgada en aquel periodo en el Reino Unido según la cual, para evitar las epidemias de piojos en los barrios pobres, los niños de la clase obrera deberían llevar las cabezas rapadas. Los pobres, escribe Chesterton, se encuentran tan presionados desde arriba, en submundos de miseria tan apestosos y sofocantes, que no se les debe permitir tener pelo, pues en su caso eso significa tener piojos. En consecuencia, los médicos sugieren suprimir el pelo. No parece habérseles ocurrido suprimir los piojos. Y es que sería largo y laborioso cortar las cabezas de los tiranos; es más fácil cortar el pelo de los esclavos. En el razonamiento que hila la conclusión de este libro formidable ,Chesterton sostiene que la lección de los piojos de los suburbios es que lo que está mal son los suburbios, no el pelo. Y dice una cosa verdaderamente sorprendente: sólo por medio de instituciones eternas como el pelo podemos someter a prueba instituciones pasajeras como los imperios.

Chesterton lleva todo el libro pensando un punto de partida sobre el que construir todo un orden social, un mínimo más allá del cual no tiene sentido defender nada. Y comienza así el último párrafo del libro, el más bello que yo haya leído en mi vida sobre el tema de la revolución: hay que empezar por algún sitio y yo empiezo por el pelo de una niña. Cualquier otra cosa es mala, pero el orgullo que siente una buena madre por la belleza de su hija es bueno. Es una de esas ternuras que son inexorables y que son la piedra de toque de toda época y raza. Si hay otras cosas en su contra, hay que acabar con esas otras cosas. Si los terratenientes, las leyes y las ciencias están en su contra, habrá que acabar con los terratenientes, las leyes y las ciencias. Con el pelo rojo de una golfilla del arroyo prenderé fuego a toda la civilización moderna. Porque una niña debe tener el pelo largo, debe tener el pelo limpio. Porque debe tener el pelo limpio, no debe tener un hogar sucio; porque no debe tener un hogar sucio, debe tener una madre libre y disponible; porque debe tener una madre libre, no debe tener un terrateniente usurero; porque no debe haber un terrateniente usurero, debe haber una redistribución de la propiedad; porque debe haber una distribución de la propiedad, debe haber una revolución. La pequeña golfilla del pelo rojo, a la que acabo de ver pasar junto a mi casa, no debe ser afeitada, ni lisiada, ni alterada; su pelo no debe ser cortado como el de un convicto; todos los reinos de la tierra deben ser mutilados y destrozados para servirle a ella. Ella es la imagen humana y sagrada; a su alrededor la trama social debe oscilar, romperse y caer; los pilares de la sociedad vacilarán y los tejados más antiguos caerán, pero no habrá de dañarse un pelo de su cabeza. 

[G. K. Chesterton, Lo que está mal en el mundo.]

El trabajo de tu vida.

paro

EL TRABAJO DE TU VIDA.

  • ¿Y de qué trabajo estaríamos hablando?
  • Pues realmente, no lo sé. Mi madre siempre quiso que yo fuera cura. Durante años, en mi juventud, me repetía, que su mayor ilusión era verme celebrando misa. Decía que ser cura era una buena vida para mí. Nunca entendí muy bien si me lo decía con doble intención, lo que sé, es que le afectó mucho que yo decidiera casarme… Por otra parte mi padre era un hombre sencillo, pero laborioso, capaz de trabajos mecánicos de difícil explicación para un profano. Siempre me sorprendió la capacidad de manipular herramientas de todo tipo con sus manos grandes y bastas. Era un zurdo que aprendió a trabajar con la mano derecha, eso es tenacidad, adaptabilidad. Sin embargo, como le he dicho, era una hombre sencillo, nunca le escuché un discurso sobre sus ideas, e intentó pasar por la vida sin complicaciones. Su frase preferida, la que más recuerdo, es tal vez su guía para vivir. “No te líes, en cuanto puedas franquéate, záfate…” Ya ve ¿Cómo si en la vida zafarse de los problemas fuera sencillo? Ya sé que esto no le ayuda, pero no quiero un trabajo que me complique la vida, quiero trabajar para vivir, no vivir para trabajar.
  • No lo veo claro. ¿En qué ha trabajado hasta ahora?
  • Es difícil de explicar, yo trabajaba vistiendo santos…  No me mire con esa cara, ya se lo explico. Mi trabajo era coger a lo peor de la sociedad, esos seres impresentables: los sátrapas, los corruptos, los negreros, los tratantes de esclavos… y vestirlos de personas decentes, incluso añadirles olor de santidad, bañarlos en colonia, peinarlos y adecentarlos para presentarlos ante la sociedad como grandes hombres. Créame, he tenido que lidiar con gente que usted no quisiera que sus padres conociesen. Verdaderos criminales, y sin embargo, un buen afeite, un traje de buen paño, y no había banquero que no quisiera administrar sus pútridas ganancias, ni autoridad civil que no los considerase un pilar de la comunidad. Un buen trabajo si no tienes conciencia, o si lo fías todo a ganar dinero para que lo disfruten otros… Aún tengo pesadillas, ¿sabe? hay caras de criminales que me acompañarán toda mi vida… Ya ve, no quiero nada complicado.
  • De verdad, no entiendo nada. ¿Usted qué busca?
  • La verdad, busco algo sencillo, soy una fuerza productiva, tengo conocimientos y una capacidad de gestión importante. Creo que todavía puedo aportar mi capacidad para crear. Pero no quiero complicaciones, no quiero grandes objetivos, ni grandes batallas. Simplemente trabajar en algo que no me haga tener pesadillas, y que no consuma mi vida. Ya le digo, algo sencillo.
  • Perdone, ¿me está tomando el pelo?…
  • Por supuesto que no, señorita. Ni mucho menos. No quisiera que se sintiese molesta. Mire, a mi edad, las prioridades, ya no son las mismas que cuando tenía veinte años. Mi sombra es muy pequeña ahora, me arreglo con cualquier cosa… Entiendo que para usted todo lo que le he dicho no le sirva de mucho, pero es que no podemos explicar la vida de un hombre en el formulario C-124… Somos un poco más complicados que todo eso. O por lo menos yo.
  • Pero esto es una oficina del Servicio Andaluz de Empleo, y esta cita es para diseñar su perfil como demandante de empleo. ¿Lo entiende?
  • Le comprendo, señorita. Pero estamos hablando de mi vida, y del trabajo que quiero realizar. No se moleste, pero es que a veces me cuesta hablar con las máquinas.
  • Lo siento caballero, pero tengo otras citas para hoy… En fin, ¿Cómo quiere que aparezca su objetivo de trabajo? ¡Y no me cuente su vida!
  • Perdone si la he molestado… Le pido disculpas… Si me hace usted el favor anote bien mis datos profesionales, mis estudios, y en cuanto al puesto que busco… siempre he querido ser Mariscal de Campo.
  • Lo anoto todo caballero. Que tenga un buen día, y por favor, búsquese un buen psicólogo.
  • Gracias.

ALGO.

salud-mental1

ALGO

Desde luego que el que puso el Hospital en mitad de este bosque se quedó descansando. Seguro que era un tío estudiao, con una de esas carreras con muchos números. Un lumbreras, vamos. Pero en temas de seguridad estaba más pegao que un sello de correos.

    Hoy en la garita las voy a pasar canutas: entre el sol y los enfermos con permisos, la llevo clara.

    Y los familiares, todos, con lo mismo, “que hermosura de árboles, hasta ardillas hemos visto”. Pues claro, contra, si estamos en el quinto pino. Parece que esto de los locos es como los tanatorios, que como nadie los quiere al lado de su casa, pues donde Dios no quiso ir. Que calor hace hoy, contra, y con  el uniforme completo de invierno. Mira que se lo tengo dicho al Jefe, que esto es Málaga, la Costa del Sol, otro listo, con estudios.

    Venga hombre el que faltaba, Don Nicolás, a donde irá este hombre a estas horas, con la que está cayendo. Y con traje negro, completo, hasta con el chaleco, manda cojones. Como están las cabezas.

  • ¿Tiene usted un cigarrillo mi capitán?
  • Sabe usted que yo no fumo y menos trabajando. No salga del recinto don Nicolás que hace hoy mucho calor y ya mismo es la hora de la comida.
  • Tengo que ir a por tabaco.
  • Pero hombre Don Nicolás ¿Es que han puesto un estanco en el bosque? No me sea travieso, que luego tiene que ir mi amigo Damián a buscarlo, y se pierde usted la comida. Que hoy hay empanadillas de atún.
  • Voy a por tabaco, mi capitán.

    Capitán me dice, el abuelo, que lástima llegar al final de la vida, trabajando como un burro de sol a sol, para luego perder la sesera. Esto tiene que ser algo que nos echan en la comida, seguro. En los tiempos de mis abuelos, la gente se moría de viejo, con cien años, y hasta el último día hablando como si la mili la hubieran hecho ayer. Estaban los locos de siempre, los desde chiquiticos, pero volverse loco con la vejez…  Qué va, hombre, eso es algo que nos están echando.

    Mira quien viene por ahí, eso sí que es una lástima, una mujer en la flor de la vida y tan educada, que dicen que fue maestra, normal, lidiando con los esbirros que hay ahora. Cuarenta como los míos son capaces de volver loco a cualquiera. Una pena, y no se entera de la pobre, no sabe ni en qué mundo vive, y viene hablando sola todo el camino, seguro que me pregunta ahora por un terreno para hacerse un cortijo. Ay, criatura, los cortijos que tu tenías que hacer ya los tienes todos hechos, tu eres fija de esta casa. Una lástima, que la enfermedad que tiene, me ha dicho la Juani, que va a más y que ya no se puede hacer nada por ella.

    No es justo, Señor. Eso es que nos están echando algo, seguro.

EN UN SEGUNDO.

7846301-escena-de-accidente-mortal-con-la-cabeza-de-la-victima-aplastada-a-traves-del-parabrisas-de-un-autom

UN SEGUNDO, LA VIDA…

            Desde antes de entrar en la curva ya lo sabías. El ruido del motor te alertó, pero ya era tarde. Nunca se debe frenar en mitad de una curva, pensaste. Te aferraste al volante con todas tus fuerzas, y sentiste como el coche empezaba a volcar.

            Tus sentidos se abrieron de golpe, y viste tu vida volar: recordaste el olor de la toquilla con que te bautizaron, el sabor dulce del puré de fruta, los colores brillantes de la guardería, el dolor del primer abandono de tu madre, la alegría del reencuentro, la primera cachetada, el olor de la ropa de tus padres, la música de la entrada del Colegio, el primer recreo, el sabor de la sangre en tu primera caída, tu sudor empapándote, el peso de la cartera con los primeros libros, las carreras de los juegos de niños, la primera pelota, el color rojo de tu sotana de monaguillo, el primer balón de cuero, el primer rasguño, la primera pelea, la primera comunión, la mancha en tu camisa, el sabor del pulpo con alioli, la primera excursión, la primera soledad en un hospital, el miedo, el primer libro (Viento de este, Viento del oeste), el sabor del cocido de fideos de tu madre, los primeros novillos, el primer castigo, el sabor de los labios del primer beso, el primer cigarrillo, la música siempre de tus amigos, los primeros disco-pub, la primera cerveza, la primera pelea a puñetazos, el olor de los porros, la primera vomitona, el primer piso compartido, el frío de la universidad, el primer poema, el olor del sexo esporádico y furtivo, el primer cuento, el cáncer de tu madre, su muerte, el primer llanto de mayor, el olor del óleo, los colores de tu primer cuadro, el descubrimiento de Chesterton, tu inquietud política, tu primera asamblea, tu primera huelga estudiantil, la primera manifestación, la primera carrera, la primera chaqueta, la primera corbata, la primera matrícula de honor, el poco honor de algunos catedráticos, el color rojo del pelo de tu primera novia, la primera vez que viste la nieve en Granada, la música de los conciertos, los primeros ordenadores, tu primer despacho, tu primer juicio, la cara marcada de tu primer acusado, tu boda, tu primera casa en alquiler, el olor del sexo regulado, la primera pelea de pareja, el embarazo de tu esposa, el miedo durante el parto, el milagro bendito de tu hija, el trabajo y más trabajo, las horas perdidas en despachos oscuros cargados de humo de cigarro, las broncas familiares, la separación, el dolor del divorcio, tus fotos del pasado, de tu hija, tu nuevo piso, con cuatro muebles, tus muchos libros viejos, tus ganas de tener un perro, de tener un gato, tus deseos de escribir, de pintar, de crear, la muerte de tu padre, el entierro, el crematorio, los cambios de destino, tu música romántica, tus achaques, tus ganas de vivir, tus nuevos amigos, tus amantes, tu gusto por la velocidad, tu viejo coche, tu muerte …

Ignorantes históricos.

moro-granada

SERES DE SEGUNDA.

  • ¿Le pongo el café, jefe?
  • Como siempre Ignacio, con la leche fría, por favor.
  • “Ratio”, uno con leche.
  • ¡Ya voy coño! ¡Que no dices ni buenos días, contra! ¡Y “ratio” lo será tu puta madre, cabronazo, que encima que vienes a quitarnos el pan no aprendes ni hablar cristiano!
  • Ignacio, hombre que son las ocho, no jodas la marrana, y deja al hermano musulmán en paz.
  • Don José, es que me llevan los demonios …
  • “Don José” es un bar de putas de Granada, a mí me llamas de otra forma.
  • Cojones, jefe, que yo le tengo mucho cariño, y es que no puedo más. Que se nos ha “llenao” el barrio de moros y rumanos, “to” delincuentes. Eso sí, “tos” cobrando, que se las saben “toas”. Las moras “tos” los días en los servicios sociales. ¡Que son suyos! Y ellos con buenos carros, mercedes y “bemeuves”.
  • Ignacio, por favor, hace por lo menos tres meses que no se ve un buen coche por aquí.
  • No tenemos coches la buena gente, jefe, que ya somos de segunda, que si vamos al médico, primero el moro. Que si vamos a la guardería, primero el moro, que hasta en Cáritas, primero los moros …
  • Ignacio, por favor, con un negocio como este, no creo que tú necesites de Cáritas.
  • Qué huevos tiene Don José, yo no lo necesito pero si un día me hace falta seguro que se lo han llevado estos.
  • Don Pollas, Ignacio, que no me digas Don José.
  • Hay que ver como se pone usted por la mañana, “pos” no parece que “lestoy” mentando a la familia.
  • Tus muertos Ignacio, ya me has tocado los huevos. Yo no sé si somos de segunda los de este barrio, pero yo debo ser de tercera, porque en cuatro meses que llevo tomando café todos los días todavía no he conseguido que me pongas el café con leche fría.
  • Desde luego que es verdad, ¡Que mala hostia tienen los “granainos”!
  • Pues claro, cabrón, porque fuimos moros hasta 1492.

EL DAÑO YA ESTA HECHO.

violencia_contra_la_mujer_1394208599

LA BOFETADA.

Todavía me silba el oído, ese pitido sordo, que parece no querer irse. El dolor ya se fue, el ardor de la cara me duró un instante. El daño ya está hecho, nunca me había llegado a poner la mano encima. Y mira hoy por dónde. Delante de los niños, y por una soberana tontería. El daño ya está hecho. Han sido años de aguantar impertinencias, gritos, insultos y humillaciones. Pero nunca me había llegado a poner la mano encima. El pitido que no se va. Hasta él se dio cuenta de que el daño ya estaba hecho, se justificó a gritos, mientras yo intentaba sacar a los niños de la habitación. Luego, amenazante, se vino a por mí para seguir gritándome, me agarró por los hombros y me zarandeó. No sé lo que decía, el pitido no me dejaba oír. El daño ya estaba hecho.